"Si tenéis un minuto, intentad resumir vuestra pasado, brevemente, y sentiros orgullosos.


Después, enfrentando el maldito folio en blanco, dibujad vuestro futuro, con pasión, con ganas de hacedlo mejor.


Será vuestro mundo, vuestro camino..."

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domingo, 30 de julio de 2023

INTEGRACIONES, CULTURA ORGANIZACIONAL Y TOMA DE DECISIONES

"Sólo los buenos sentimientos pueden unirnos, 

el interés jamás ha forjado uniones duraderas"


Auguste Comte (1798-1857) 

Filósofo francés



Tuve la suerte de conocer a Antonio en una cena solidaria hace algo más de dos años. Antonio tiene mucha experiencia en fusiones y adquisiciones, pero en general podríamos decir que su éxito se ha basado en saber integrar culturas y evitar siempre, en todo caso, que el proceso pierda valor al final del camino.

El tema de la integración es un asunto que me preocupa últimamente, y por qué no decirlo, me ocupa, por lo que aprovechando que volvíamos a coincidir me lancé a charlar un buen rato con él el otro día.

Quería saber cuándo era viable o había que buscar una alianza, una fusión o una adquisición y Antonio me contestó que principalmente, cualquier alianza o integración debía tener sentido estratégico y sentido financiero. En definitiva, hay que asegurarse a priori que este tipo de proceso creará valor. 


Para ello, la clave, me decía, es la capacidad de combinar las culturas corporativas, 
pero no de lo que aparece escrito en la web de la compañía, sino de la que emana de los comportamientos diarios dentro de la casa.

"Y para ello, tenemos que tocar pelo".-  me decía Antonio. "Cómo me relaciono con mi jefe, cómo tomo las decisiones, cómo me comporto con el cliente cuando no hay una regla escrita."

Por tanto, no dudes en no continuar si desde el principio ves que la cultura es muy distinta entre empresas que pretenden emprender algo juntas, porque este hecho derivará en una integración ardua complicada, por no decir fallida o imposible.


Me indicó que siempre estudia muy bien el organigrama, pero para conocer la cultura no puedes verla desde fuera, sino que tienes que estar inmerso en el día a día. Trabajando con la empresa, desde dentro, en un mes puedes ver el trato y el respeto a las personas, si las decisiones son centralizadas o distribuidas por departamentos/niveles, etc... 

Tenía claro que el equipo directivo y el CEO marcan la cultura corporativa. La visión marca el camino, y ésta no se obtiene por consenso. De la visión se establece una estrategia, y de la estrategia emanan los valores corporativos (lo que se puede hacer y el cómo se hace) y esto redunda en la forma de dirigir del equipo directivo.

Me resaltó que la cultura está en el ADN de la empresa. Por eso es tan difícil cambiarla. Y ojo con las recompensas y/o las penalizaciones de los comportamientos dentro de la empresa, ya que son los auténticos mensajes de la verdadera cultura, y por desgracia, pocas veces tienen que ver con lo escrito (copiado y pegado) en nuestra propaganda en redes, web y cartelería distribuida en oficinas centrales, salas de reuniones y otros emplazamientos estratégicos.

Me quedé con que la autenticidad de la empresa es indirectamente proporcional al gap entre lo escrito y como se actúa en nuestro día a día.

Antonio cambió de tercio y me explicó que una vez visto que la integración creará valor, se debe centrar los tiros en el diseño nuevo organizativo y lo más importante y delicado, el ajuste de las personas a los cargos generados por ese nuevo diseño.

Y aquí empieza el verdadero problema desde la perspectiva de las personas y el talento, sobre todo cuando el mismo resulta que no es deficitario, sino que hay mucho y bueno. 

Decidir quien lidera un departamento cuando hay dos que están muy preparados para el mismo no debe hacerse a la ligera. Se trata de primero decidir bien, asegurándose que tienes información suficiente para que sea objetiva la decisión final. También es necesario reflexionar sobre los impactos que la misma tiene. Y luego tras tomarla, ejecutarla y comunicarla. Siempre es difícil porque afecta a personas y por ello, para decidir este tipo de cuestiones se debe añadir una gran dosis de sensibilidad.

Y ojo con equivocarse y no rectificar porque nuestro ego no nos lo permite. A veces, eliges una persona para un puesto, y te equivocas. Se trata de revocar el error, cambiar, comunicar y rehacer para que todo el mundo deje de sufrir. Y Antonio me volvió a comentar que tenemos que dejar a las personas en un estado que puedan mirarse a sí mismo al espejo sin agachar la mirada.

Explicar bien, ponerse en el lugar del otro, pero comunicar el cambio y pedir confianza por que los asuntos se irán colocando. Solo el tiempo ajusta los cambios. 

"Una integración siempre es una fuente de incertidumbre, y a la vez una fuente de oportunidades".- remató.

En este punto hablamos de confianza, y la conversación nos llevó a la necesaria transparencia para concluir con éxito estos procesos. Y como la confianza debe ser mutua, desde luego que un propósito común ayuda y no poco.

Disfrutamos el debate, eso sí. De la confianza pasamos por la necesaria transparencia y caímos en la necesidad de generar un ambiente de humanidad, porque las conversaciones difíciles también llegan: ceses, cambios de departamento, nuevos jefes, etc...


Me dejó esta joya: "Sabiduría en la decisión, Valor en la acción".


Culminamos la sesión, para mí una completa carga de las baterías, algo tocadas en esta época del año, por cierto, charlando de cómo se preparó para la retirada por motivos de edad (aunque él y yo sabemos que no se retirará nunca).

Sus recomendaciones fueron cuatro:

- Sé frío, objetivo y analiza tus propias capacidades.

- Sal de tu zona de confort, no te limites a tu sector.

- Tómate la decisión con calma, no te precipites.

- Sé feliz. Recuerda que ese debe ser el objetivo final de la vida.



Se despidió y me quedé un rato mientras que lo conversado decantaba en mi interior. Anoté varios temas que me habían parecido interesantes y me dije de escribirlos en la entrada semanal, a modo de recordatorio:

- El éxito de cualquier fusión depende de la capacidad de integrar las culturas corporativas.

- El primer ejecutivo es quien ejemplifica la cultura de la compañía. Visión, misión, valores y comportamientos.

- La cultura debe ser convenientemente defendida, premiando lo que nos gusta hacer y penalizando comportamientos contrarios a la misma.

- Decisiones difíciles. Valentía en la acción, sabiduría en la decisión y transparencia en la comunicación.


Los cambios difíciles de tragar nos abren nuevos retos que afrontar, y la vida no es el final sino precisamente eso, la felicidad que nos provoca el disfrutar del camino.

lunes, 29 de mayo de 2023

MUJERES, AUTOMOCIÓN Y LIDERAZGO

 

"Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. 

En ese sentido, aprendo de él"


Emerson (1803-1882) 

Poeta y pensador estadounidense




Coincidí con Laura y Gloria en un desayuno formativo de trabajo relacionado con liderazgo, el futuro de la movilidad y el crecimiento de la mujer en la dirección de empresas en automoción.

Ellas son amigas hace años y Gloria, desde el periodismo, siempre ha resaltado la imagen de la mujer y su valor añadido en sectores que la historia ha etiquetado desde siempre como "masculinizados". Laura, además de una amiga de toda la vida es su referente como directiva   de éxito en un mundo difícil para las mujeres.


Por suerte, Laura demuestra que se pueden dirigir grandes compañías de cualquier sector independientemente del género, y el trabajo bien hecho, el conocimiento y la meritocracia ponen con el tiempo a cada cual en su sitio.

Me gustó cómo Laura resaltó que no se crece siempre en la empresa ascendiendo. Saltar hacia arriba un grado de responsabilidad no es la única manera de crecer en una organización. Para ella, su base para alcanzar la Dirección General fue la de conseguir crecer mientras se movía de un departamento a otro de su empresa. Fue adquiriendo habilidades clave con esfuerzo y formación transversal de su empresa/sector siempre moviéndose en horizontal. Aprendía cómo se correlacionan unas partes con otras, pasando por departamentos tan diferentes como Producto, Marketing, Postventa, etc...

Nos invitó a poner en práctica con nuestros colaboradores esto que denominó rotación horizontal. "Se trata de aprender y tejer relaciones personales que hoy en día son muy importantes para el trabajo en equipo, tan necesario para la sostenibilidad a futuro del cualquier empresa u organización".- nos decía.

El sector le atrajo a Laura desde bien pequeña. Uno de los factores que le sedujo fue lo que supone el sector de la fabricación de vehículos para España, siendo el tamaño  respecto a otros países europeos un elemento que genera grandes oportunidades. Le apasiona el producto, y además define el sector como uno de los que más recursos tiene; marketing, publicidad, ingeniería, fábricas...

No menos apasionante es el cambio en el que el sector está inmerso: ecomovilidad, coches eléctricos, combustibles alternativos, autónomos, etc... además teniendo en cuenta que el cambio ha venido en 5 años, a lo sumo, la velocidad no deja sitio para mentes no inquientas. El sector tiene que reinventarse y asegurar una emisión neutra desde la transformación al reciclaje. Se trata de movilidad sostenible y digitalización; pasar de coche conectado a vehículo autónomo, a además a la velocidad de la luz.

Pero no todo es fácil y sencillo. Lo complicado es buscar el equilibrio entre lo que se genera hoy en el negocio principal y hacia donde queremos/tenemos que ir. Tanto Gloria como Laura me decían que sus jornadas están repletas de trabajo, estudio, afrontar cada momento con mucha curiosidad y por qué no decirlo, humildad para reconocer que estamos viviendo un cambio hacia conocimientos desconocidos. Y todo este reto de manera vertiginosa. 

"Nuevamente la dicotomía entre el corto y largo plazo".- pensé, siempre tirando de nosotros como  el demonio y el angelito, cada uno arrimando el ascua a su sardina.

Para ambas urgía buscar talento en general y talento femenino de cara al futuro de la movilidad y la automoción. Tarea pendiente: evitar que las jóvenes descarten esta rama del conocimiento en una etapa tan temprana como pasa hoy en día en nuestros institutos. 

Seguro que se sigue y seguirá necesitando ingenieros industriales y mecánicos para el sector, pero para temas como la sostenibilidad se buscan ya hoy químicos para el diseño de baterías, expertos en reciclaje, y apuntar como crítico los conocimientos en temas como la ingeniería de software y la ingeniería del dato. Todos ellos son campos muy creativos, lejos de ser reglados como se interpreta en la etapa de formación académica.

También se trató en la reunión cómo el exceso de confianza puede llegar a ser peligroso en una etapa de nuestra historia en la que la incertidumbre es la reina. Sin habilidades como la curiosidad constante y la valentía el triunfo es impensable. Para Laura, lo principal era la humildad que posibilita aprender de los demás. Nos convocó a ser valientes y atreverse a equivocarse. Tirarse a la piscina aun sabiendo que no se tienen todas las herramientas y el conocimiento; porque casi nunca se tiene y es necesario arriesgar, y para ello los directores deben crear un caldo de cultivo que proponga el prueba y error.




Le pedí un consejo para mi empresa y para mis equipos, a lo cual me contestó lo siguiente:

"Se trata de atreverse con los retos, poner mucha pasión, rodearse de la mejor gente, y no esperar de nuestros equipos solo obediencia ciega, sino que se debe aprender lo máximo de ellos y ser muy, muy generoso".

Nos veríamos antes del verano, pero volví a casa resumiendo las notas que pude tomar y muy contento con todo lo aprendido. El viaje había merecido la pena, y el desayuno, por su puesto, también.

sábado, 31 de diciembre de 2022

PASEANDO EL 22, PLANEANDO EL 23

"La incertidumbre es una margarita 

cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar"


Mario Vargas Llosa (1936-?) 

Escritor peruano




Poco más de un día para rematar un año complejo y duro que ya se va haciendo largo desde que todo cambió allá por marzo del 2020.

Decidió salir a andar por aquellos caminos que recorría con su grupo de Andarines, cada domingo, desde hace más de seis años.

Era un día laboral, por lo que no se cruzó con casi nadie, salvo dos corredoras jóvenes en la zona del camino que rodea los molinos de viento. Se fijó en el viñedo y se le ocurrió que el ciclo anual de las personas se repite también para la vid, ahora recién podada, tras dar el fruto en el mes de septiembre y preparándose para afrontar un nuevo año, ahora en reposo, preparándose para cuando pase el invierno.

Y así se sentía él, como las cepas, sin energía alguna, tras haber intentando dar todo el fruto del que disponía cuando tocaba, y esperando seguir aportando lo máximo el año 23, el cual se presentaba incierto, como los últimos...

Y es que la incertidumbre está con nosotros desde que nacemos. Necesitamos repuestas para saciar nuestras incertidumbres. Y el futuro nunca se muestra estático. Como el paisaje, todo cambia, se reinventa. ¿Qué nos deparará el futuro?.- Pensaba mientras seguía caminando, solo, inmerso en sus pensamientos. 

Repasó intentando vislumbrar cómo sería el trabajo, las relaciones que le tocaría lidiar, qué aportaría para mejorar a los suyos, a su entorno, al planeta...

Nos movemos entre la certeza y la incertidumbre; y la gente que nos rodea, pues depende, unos tienden al pasado, otros al futuro, y alguno que otro vive en un eterno presente.

Tras subir al cerro del Sagrado Corazón pensó en quién estará con ellos durante el año a comenzar. Y también cómo serían las criaturas nuevas que estaban en camino de entrar en su vida. Y pensó en la nueva gente que llegaría a su entorno, unos para quedarse, y seguramente otros para irse. 

Lo que tenía claro es que todo cambia y todo cambiará a un ritmo acelerado, y que el valor de la adaptación y una mente flexible será cada vez más necesario. La indecisión no tiene por qué ser mala, al contrario, pero se debe aprender a vivir cómodo en la incertidumbre. Lo contrario es un auténtico sinvivir.

Siguió su paseo y decidió que invertiría tiempo y energía conociendo su mente, conociéndose a sí mismo. Cada cual tiene que decidir si lo hace vía deporte, meditando, paseando y disfrutando de la naturaleza o en alguna terapia, por qué no.

Decidió profundizar en eso que llamaban autoconocimiento. Dedicaría tiempo a conocerse. Escribiría lo que sentía y escucharía lo que opinan los que le conocían. Cada uno tiene que descubrir lo que denominan "canalizadores" para que la emoción, la angustia, el estrés salga de dentro a fuera. No es malo apoyarse en alguien que ya haya pasado por ello; vital sacarlo, no dejarlo dentro.

Subió a los molinos, seguía sin encontrarse a nadie, se puso los airpods y observando Campo de Criptana desde lo más alto, escuchó a todo gas El Bolero de Ravel. Y lloró, como hacía muchas noches, para descargar, porque si no, el estrés y el miedo se queda concentrado en el abdomen. Se acordó que hace tiempo le habían hablado del tema de la psicosomatización de las emociones. No, no pueden quedarse dentro; porque de lo contrario aparece el insomnio, las jaquecas, el dolor de estómago, colon irritable, diarreas, etc...

Y a veces solo se trata de hablar; con la pareja, los amigos, padres, o compañeros de confianza.

Y giró de nuevo para subir al Sagrado Corazón, ya de vuelta. Y buscó al burro, pero estaba guardado en su cercado y no se acercó. Y pensó que buscaría la felicidad mediante la serenidad que le provocaba el sentir que estaba en el camino correcto. Porque aunque camine donde camine, el ser humano lo hará rodeado de incertidumbre, pero lo hará preparando planes alternativos. 

Miró al cielo y vio un milano negro, planeando, volando y avanzando según se encontraba los vientos. Y decidió no planificar nunca más, sino vivir planeando. Estaba convencido que las dificultades destrozan los planes cerrados, pero si sabes planear, seguro que se es capaz de sortear los retos que la vida te irá deparando. La incertidumbre no se eliminará nunca, al contrario, cada vez será mayor, pero es obligatorio aprender a gestionarla. Gestionar el miedo, ese que nos provoca parálisis, ese que anticipa elementos negativos, ese que nunca nos anima a hacer las cosas. Si le escuchas, al miedo, siempre te recomendará no moverte, no cambiar, y siempre acaba anticipándote dudas, "y si tal...", "y si cual...", "y si pascual..."

Y se aseguró a si mismo que, con prudencia y sensatez, decidiría siempre atravesar el miedo, y salir a caminar, avanzar, cambiar, intentar... Porque al avanzar, al tener un objetivo, las amenazas y los problemas nos forzarán a cambiar el rumbo, no pocas veces, pero también el camino nos abre nuevos horizontes que ni podíamos imaginar. Sin reto no hay éxito, y el éxito no es otra cosa que sentir Paz y silencio con uno mismo. 

Fracasar para avanzar, o ganas o aprendes. Eso sí, es difícil aceptar el fracaso. La frustración llega al instante, hay que comerse el marrón, pero si analizas la experiencia y eres capaz de aprender de la misma, esa será la forma de seguir creciendo. Incluso a veces el éxito es abandonar, cambiar de vida, de colegio, de empresa, de negocio. Y otras veces necesitamos que alguien nos empuje al cambio. Que alguien nos tire la vaca que nos da cada vez menos leche. Expulsarnos fuera de la zona de control y tras pasar el duelo de por qué nos ha pasado a nosotros, digerirlo todo y reconocer qué fue lo que nos hizo dirigirnos hacia un mejor objetivo o meta.

Eligió el fracaso como herramienta; se dio cuenta que miramos al futuro con los ojos del presente. El mundo lo cambiamos nosotros. Nuestro papel en la construcción del futuro es activo; no son otros los que tienen que elegir los capítulos de nuestra vida. El que elige los pasos a dar debe ser cada uno. Y él, dejando atrás las instalaciones de Precon, ya estaba soñando el suyo.

Llegó a las primeras casas del pueblo, pasó por el nuevo ambulatorio, y decidió que era hora de preguntarse qué quería ser, qué quería construir y hacia dónde quería ir. Sabía que le tocaba vivir en época incierta, caminar por un terreno delicado y que era fácil caerse. Pero ser inconformista era la única manera de mejorar, de reconocer lo que va mal, de luchar por cambiar lo que no nos gusta.



El mundo es interesante, emocionante, pero peligroso. Eso sí, cultivando la inteligencia, es muy difícil que no florezca algo bello. Por favor, tú, amigo, aprovecha tu descanso, tu finde, tus vacaciones y resume tu 22, siéntete orgulloso de lo conseguido y sobre todo, no dejes de planear tu 23, como el milano negro que surca los cielos, disfrutando del camino.


domingo, 2 de octubre de 2022

GRANO A GRANO, SE FUE DEL GRANERO

"Cuidado con el hombre que habla de poner las cosas en orden. 

Poner las cosas en orden siempre significa poner las cosas bajo su control"


Denis Diderot (1713-1784) 

Escritor francés



Le preguntó a su antiguo compañero el por qué había cambiado de trabajo y Sebastián lo tenía claro; no era solo un tema, pero tenía claro que cuando la empresa comete errores para ilusionar a su valioso personal, precisamente los buenos salen los primeros, entre otras cosas porque son los que más opciones tienen fuera de las paredes de la firma que defienden.


También es resaltable que nadie se va de una empresa de la noche a la mañana. Las circunstancias y lo que ocurre en la organización va limando y generando una pista de despegue que algún día, como aquella gota que colmó el vaso, sirve para salir hacia otra empresa o negocio que permita iniciar una nueva vida laboral volviendo a ser ese profesional que se fue quemando sin darse cuenta.

Se trata de estar convencidos que nuestro trabajo tiene un sentido, continuó Sebastián, por lo que se hace necesario recibir un feedback de qué estás haciendo para ser parte de la empresa, cómo lo haces y qué debes cambiar para seguir empujando hacia el objetivo de la misma.

Volviendo a lo que cada día le resultaba más tedioso y por qué había acabado decidiendo un cambio de aires, le fue relatando una serie de prácticas que desgastaron su motivación desde un tiempo a esta última etapa:

De un tiempo a esta parte veía cómo la confianza dada al inicio de su relación contractual se iba minimizando y tendía a una infinidad de normas que hacían imposible trabajar en un margen de confianza, crecimiento y creación de valor. Parecía un Gran Hermano continuo fiscalizando cada tarea, y cada decisión, haciéndolo sentir cada vez menos importante, valioso y sobre todo, minorando sus capacidades por las que según creía, había sido contratado.

Un trato igualitario también provocaba un gran malestar en su antiguo compañero, ya que independientemente que era uno de esos profesionales denominado tractores, tanto en posición como conocimientos y actitud, a la hora de generar una respuesta a los diferentes comportamientos en la empresa, el trato dispensado era idéntico. Esta parte había provocado una desmotivación total en una parte de la plantilla muy involucrada y comprometida a un nivel muy por encima de la media.

También había detectado que por diferentes motivos los responsables permitían un bajo rendimiento, dependiendo de quién fueras, o en el departamento que trabajaras. Se dice que en una banda de música el nivel lo marca el peor músico; pues esto ocurre también en una empresa: si dejas que un departamento baje el listón o un directivo en cuestión, la empresa tendrá como mucho el nivel que marca el rendimiento generado por esa pieza de la maquinaria. Y lo que es peor, los que tienen un buen rendimiento, al detectar complacencia, en lugar de tirar hacia arriba se dejarán arrastrar hacia abajo, algo o muy hartos de lo que comúnmente se suele indicar como "tirar del carro".

Además, desde hace tiempo, se había perdido cualquier fórmula de reconocimiento por la labor bien realizada. No había asomo de palmaditas en la espalda. Una felicitación a tiempo, sobre todo en el personal que ha trabajado duro y lo ha dado todo es fundamental, y más en tiempo de escasez de recursos que aderezan cualquier cesta de la compra. Felicitar muestra que se está atento a quién se deja la piel, que se valora el que hace bien su trabajo y es muy difícil que un mal trabajador se inicie en el arte de trabajar bien, pero no descartes que un buen profesional pueda pasarse al lado oscuro si las circunstancias y el tiempo lo atrae hacia ese grupo; casi siempre mediante un desgaste poco visible, eso sí.

También la presión que tenía su jefe, y él recibía de su jefe había sido parte de esa decisión de salir. Pasar casi 10 horas al día con alguien que no se preocupa de nada más que la tarea es muy duro. Sebastián piensa que en una relación tan cercana, el trabajo importa y mucho, pero las cuestiones personales influyen y se hace necesario cuidar cualquier problema. Sentirse humano es fundamental y para ello se necesita que te traten como tal. En definitiva, necesitaba que su entorno se preocupara de él, y esto incluía a sus compañeros y sobre todo, a su jefe.

Tampoco se explicaba por qué cada vez sabía menos de la gran foto que su empresa dibujaba y perseguía. Añoraba aquellos tiempos en el que su jefe le explicaba por qué hacían esto y por qué hacían lo otro. Conocía la misión al dedillo y sabía el por qué de su empresa. 

Pero eso era antes, porque ahora nadie le explicaba hacia donde caminaban. No conocía el propósito de todo lo que allí se cocía, y lo que era peor, madrugaba cada mañana habiendo perdido su propio propósito. Sí, iba, trabajaba, volvía, y una vez al mes, cobraba...

En definitiva, había dejado de pasárselo bien en el trabajo. Y una cosa tenía clara; si no disfrutas con lo que haces, entonces no darás nunca tu mejor. Divertirse es el mejor escudo para no quemarte, o no perder el sentido de tu trabajo, y por ello terminar el día sin poder agarrarte a unos buenos ratos de disfrute es como ir a la cárcel todos los días de tu vida, sin disponer de plan "b".


No te olvides, terminó Sebastián antes de dar por terminado el tema y levantarse a pedir otro refresco, no nos vamos de la empresa, sino de cómo nos tratan los managers y responsables, a veces actuando sobre nosotros, pero normalmente haciéndonos sentir como cualquiera o peor, como si no existiéramos.

domingo, 11 de septiembre de 2022

CALDO DE CULTIVO, PERSONAS Y PASADO GLORIOSO

 "Es lícito violar una cultura, 

pero con la condición de hacerle un hijo"


Simone de Beauvoir (1908-1986) 

Novelista e intelectual francesa.


Volvía a casa pensando, tras una dura semana, cómo si lo verdaderamente importante para que una empresa marque la diferencia son sus personas, la mayoría de las veces no se las toma como el núcleo de todo, y sí como un recurso más que penaliza la cuenta de resultados cuando el negocio no va del todo bien.



También, tras varias conversaciones con varios directivos, se hablaba de cultura organizativa sin una definición clara de si la actual es la apropiada, la que nos define el camino, no pensando en el que hemos recorrido, sino en la ruta que debemos de tomar para conseguir alcanzar las metas que el entorno y los socios han diseñado para la empresa.

¿Son los valores compartidos hasta la fecha, las prácticas diarias de todos los componentes de la plantilla y la implementación práctica de normas y procedimientos asentados suficientes y necesarios para llegar hacia donde apuntan nuestros líderes?

¿Se puede ejecutar esa visión, tan bonita en la web y en la cabecera de la sala de reuniones principal, a modo de orla, con esa cultura y esos equipos de trabajo?

¿Saben los directivos que la cultura de su empresa da forma a todo su entorno de trabajo y crea los programas de trabajo que ayudan a lograr los diferentes objetivos del negocio?

Pues bien, a saber que la cultura no es sonreír y tomar cervezas juntos, con el jefe o sin el jefe, sino que es aquello que en la empresa consigue reunir a tres elementos de gran importancia para un negocio sostenible.


Objetivos, valores y puntos de contacto entre empleados.

En primer lugar, la cultura siempre apunta a que cualquier acción, decisión o tarea esté orientada a la consecución de los objetivos de negocio de la empresa. Por ello, es de vital importancia conocer los objetivos y cómo se ha decidido alcanzarlos. 

La cultura, por otro lado, pone a flote y de manera transparente los valores que sirven de brújula a la empresa. Y los valores se aprecian en cómo son compartidos por el equipo directivo y sobre todo, cómo éstos predican con el ejemplo.

Y el tercer elemento son cada uno de los puntos de contacto entre empleados de la empresa y entre empleados y terceros; piensa en cómo son los programas de trabajo, las comunicaciones, los comportamientos y la claridad en la toma de decisiones, así como el empoderamiento de los diferentes niveles y el nivel de delegación. Todo irradia cultura; buena o mala, clásica o disruptiva, arriesgada o moderada, táctica o estratégica; cualquiera es válida según la meta, el momento, la empresa o el sector, pero en cualquier caso, las diferentes interacciones describen lo que se cuece dentro de cada receta, y cómo huele a la cultura cocinada a fuego lento a lo largo de los años, o de las décadas...

Es curioso, cómo directivos de hoy, a continuación de indicar que el mundo ha cambiado mucho, y muy rápido, además de confirmar que seguirá cambiando, más y más rápido, cuando toca decidir hacerlo distinto, con gente distinta, y salir al ruedo, la fuerza de la cultura que les ha llevado hasta aquí les empuja a decidir que lo mejor es continuar haciendo lo que hacían, con la gente que tenían, eso sí, esperando obtener los resultados de éxito del pasado, que tras evaluar entorno, sector y el mundo global, nada tiene que ver y es capaz de pasar por encima de ese pasado victorioso, casi teñido de blanco y negro, con visos de documental lejano y en ocasiones retro y por qué no, curioso  a la vez que arriesgado.


Cultura corporativa sí, pero adecuada a los objetivos, a los valores que tocan y a las personas de hoy. Se necesita invertir en un liderazgo que incentive a cada miembro del equipo en prosperar, ya que su mejora será la que sume valor a la empresa. También es necesario conseguir que el equipo se comprometa con el trabajo bien hecho, aquel que le acerque a los objetivos y que a la vez les haga sentirse apoyados. Todo esto contribuye al éxito de la empresa.

Cultura corporativa sí, pero la que promueva un espíritu de compromiso y colaboración entre empleados. Qué no se base en retención de talento, sino en que el talento, mientras está en nuestra casa, haga todo lo posible por generar el máximo valor a la causa. Y que se sientan empoderados e importantes, el tiempo que estén, sintiéndose parte del avance hacia la consecución de una misión, como parte de una cadena en la que todo eslabón cuenta, y mucho.

Cultura corporativa sí, pero eficiente. El caldo de cultivo deber permitir a todo empleado hacer su trabajo con el mayor impacto en la cadena de valor, pero a la vez con el menor esfuerzo posible. Un entorno, unos valores y unos procesos que permitan generar más con menos, generando una productividad máxima, una satisfacción general y un crecimiento tanto a nivel de la organización como a nivel personal.




Tocaba descansar unos días, y volver cargado de energía, ideas y ganas de afrontar muchos nuevos objetivos en un curso complejo y apasionante por escribir. Pero estaba contento, pues las reflexiones le habían aclarado que trabajar en las raíces del nuevo plan, del nuevo mapa, deberían ser un buen inicio para cimentar lo que en un futuro próximo sería un nuevo hogar para muchos inquilinos que hoy ya están con nosotros, nuevos que se incorporarán a la causa, y porque la vida es así, algunos que saldrán del proyecto a cocinar sus propias recetas u otras que les aporten, según su criterio, más y mejor...

domingo, 24 de julio de 2022

CUATRO CARACTERÍSTICAS DE LOS EXPLORADORES QUE NOS VIENEN BIEN EN LA EMPRESA

"Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, 

cuanto más quiero a la humanidad en general, 

menos cariño me inspiran las personas en particular"


Fiodor Dostoievski (1821-1881) 

Novelista ruso



Era un domingo cualquiera y Fermín estaba sumido en sus pensamientos, tras haber dejado a un lado el libro que estaba leyendo últimamente.

Se lo había dejado su amigo Cacho, y giraba en torno a las hazañas de algunos de los principales exploradores de la Antártida.

Estaba pensando que las características que se esbozaban en las personalidades de los grandes amantes de la exploración para triunfar, era lo que resaltaba en los directores que habían trabajado más tiempo y con más éxito en su empresa.

Sí que había una similitud, salvando las distancias, entre lo que se necesitaba para llegar a buen término alguna de las hazañas de esos libros históricos y cómo habían tenido que navegar durante las diferentes crisis que por suerte, o desgracia, a él y a su equipo les había tocado lidiar.

Tenía una sonrisa dibujada en su cara, yo diría que un gesto como de estar soñando despierto, imaginándose en alguna de las hazañas de los exploradores Amundsen o Scott, cuando Alfredo, su hijo, le preguntó qué tenía que hacer para llegar a ser un día un gran explorador, y descubrir un nuevo continente, mientras cogía el libro y lo enseñaba al cielo, como ofreciéndolo a los dioses.

Fermín despertó de su sueño y aprovechó para decirle a su hijo, el cual siempre le decía que quería ser ingeniero, como él, que independientemente de lo que al final la vida le tuviera preparado, ya sabía los estudios y las materias en las que debería de educarse para ser un campeón, dando igual la  carrera final elegida.

Decidió explicarle que su preparación oscilaría entre otras disciplinas técnicas, sobre todo en cuatro materias vitales para ser capaz de conseguir grandes retos, tal como hicieron los famosos exploradores.

Tus principales virtudes, a pulir, las divideremos en cuatro.- Le dijo a Alfredo mientras éste dejaba el libro de su padre sobre la mesa.

OPTIMISMO.

La primera materia a estudiar y siempre obtener una matrícula de honor será la de ser una persona optimista. Le dijo que un optimista lo puede todo. La vida te traerá dificultades, y no pocas, pero un optimista busca la forma de siempre seguir adelante, buscarse la vida, sin perder la esperanza. Por muy mal que te vaya, que no siempre irá como tú planees o quieras, nunca debes caerte sin levantarte, siempre tienes que visualizar que llegarás al final, aunque no siempre será a la primera, ni a la segunda.

PROFESIONALIDAD.

Tienes que vivir siempre siendo un profesional, sea cual sea tu profesión. La vida es una carrera de fondo, y sea cual sea tu futuro, los campeones son realmente los profesionales. Entendiendo profesional aquel que se pasa toda la vida preparándose. Una persona profesional nunca entiende que lo sabe todo, y con humildad, sigue estudiando, leyendo, escuchando y aprendiendo del mundo que le rodea y de los demás, independientemente de que sean cosas, animales, personas, mayores, menores, de otro departamento, competencia, jefes, subordinados, etc...

ENTUSIASTA. 

Una persona entusiasta es una persona tocada por un don divino. Amará lo que hace, y siempre meterá el corazón, y mucha pasión, en todo lo que haga o se proponga. La pasión debe ser un ingrediente que no debe quedarse fuera de ninguna receta en la vida, tanto si es una parte de la misma del ámbito laboral o si es del ámbito personal. Nunca pierdas el entusiasmo por lo que busques, y siempre adereza tu labor con mucho corazón, además de cabeza.

HUMANIDAD.

Por último, nunca pierdas el lado humano que nuestra especie cada vez tiene más en el olvido. Piensa siempre, y primero, en los demás; luego en tí. Recuerda que en la vida eres y serás algo, principalmente por los que te acompañan en esta expedición. Tu expedición. Vivimos tal y como los exploradores avanzaban en su hazaña, y tenemos que hacerlo así para triunfar dejándonos la piel por los demás. Eso es ser humano. No llegarás a ser un gran explorador en la vida sin conocer que todo esta conectado y es interdependiente. No sabemos lo que nos depara el camino, pero los buenos saben lo difícil que es volver, y no solo llegar a la meta. Saber que una vez en la meta o en la cumbre, momento de máxima recreación y satisfacción, solo queda volver. Y parte de devolver a los que te rodean con los suyos forma parte del triunfo. Cuando crezcas lo entenderás, pero esta parte, la humana, es la que te diferenciará como una persona de éxito.




Alfredo salió como un rayo de la habitación, tras recibir la llamada de su madre que le había dado una voz indicándole que la merienda estaba lista. Mientras tanto, Fermín, contento por el rato que había pasado con su hijo, decidió que cambiaría las características que tenía en cuanto a las habilidades blandas cuando seleccionaban a nuevos compañeros para alistarse a la expedición de su empresa, decantándose entre otras por buscar personas que desbordaran optimismo, profesionalidad, entusiasmo y mucha, mucha humanidad. 

domingo, 17 de julio de 2022

PONIENDO EL FUTURO EN EL CENTRO DEL TABLERO

"El proyecto es el borrador del futuro. 

A veces, el futuro necesita cientos de borradores"


Jules Renard (1864-1910) 

Escritor y dramaturgo francés




Había decidido parar un par de días, y aprovechando conocer algo del futuro (muy poco, pero al menos sabía que tocaba ola de calor), sabía que sumando el finde le resultaban unas mini-vacaciones en un lugar más fresquito que su localidad del centro-sur peninsular.

Lo que no esperaba era encontrarse un rato con J. D. Giménez, un antiguo profesor de Economía, el cual le regaló un rato agradable mientras tomaban un refresco en la terraza de ese restaurante tan característico a pie de mar.

Hablaron de velocidad del cambio. De cazadores a recolectores, 100.000 años. De pastores a industriales, 12.000. De  fabricantes en masa a esclavizados por nuestros teléfonos inteligentes y pendientes de lo que dicen nuestros amigos o clientes sin conocernos, desde cualquier parte del mundo, digamos que un par de siglos.


Le planteó si merecía la pena jugar a futurólogos. Y la respuesta fue clara; sí. 

Y es que si no haces previsiones no solo no acertarás, sino que además llevarás tu nave, ya sea tu empresa, tu familia o tu vida, sin rumbo y a la deriva.

Fermín lo sabía, y como siempre comentaba, la vida era como un libro, y cada humano decide si ni lo lee, porque le da igual para donde le dirijan, lo lee porque otro lo ha escrito por él o lo mejor, decide escribirlo él mismo y aunque los acontecimientos le vayan cambiando el guion, él y solo él decidirá que camino tomar cuando los retos vayan bloqueando la senda favorita soñada y prevista.

Se trataba de vivir con proactividad, aunque basándose, eso sí, en unas normas básicas de convivencia que no están permitidas saltarse.

Surgieron de la charla algunas cuestiones que quedaron en el aire.

¿Cómo tenemos que crecer en nuestras organizaciones? Pues no creo que sea yendo en contra de una cohesión social que inunde nuestras empresas de unas guerras de clases entre los que supuestamente deberían colaborar para conseguir hacer más con menos. Por otro lado, tampoco creo que sea sin tener en el horizonte, de manera principal en el núcleo de la cuestión, el futuro del planeta.

La escasez de algunas materias primas que se están convirtiendo en básicas, el crecimiento poblacional, el componente geopolítico mundial, la digitalización, el mundo virtual y el cambio climático tienen que ser faros en los que nos debemos de fijar, al menos para no encallar, aunque todavía (ya va siendo tarde) no entendamos cómo y por qué son tan necesarios sus cuidados para el sostenimiento de nuestras vidas y negocios.

La revolución llegará, cada vez más rápido y cada vez más enérgica y monstruosamente demoledora. Muchos caerán tal y como hoy se conocen a sí mismos, y aunque aguantarán vivos (algunos), no será sino vagando por el mundo como auténticas empresas o profesionales zombies dignos de la mejor plataforma de streaming.

La opinión del maestro Giménez, no podía ser otra:

Ir siempre un paso por delante, aunque a veces atravesar la tormenta nos cueste mucho por eso de ser los primeros. No quedarse en leer la novela del futuro, sino cada uno en su tamaño, intentar escribirla, moldearla y si puede ser, crearla.

Le dio algunos consejos, como que leyera mucho, y no solo del tema de management, sino que evolucionara al tema de ficción como fuente de inspiración. 

También le cuestionó y animó para que conociera el universo de startup de su sector. Quién estaba jugando en la liga del futuro y qué oportunidades había para subirse a alguno de esos trenes. 

Le retó a intentar trabajar y no dejar de divertirse mientras lo hacía. Emails, sí. Redes, sí. Pero bloquea un tiempo de tu día, tu semana, tu mes a hacer algo creativo, algo que te exija hacer volar tu imaginación. De la pasividad a la actividad y la creación de nuevas ideas que te hagan sentir algo más que un barco a la deriva.

Y por último, le indicó que jugara a preparar múltiples escenarios para su negocio, para su vida, y que le asignara probabilidades. Eso sí, teniendo en cuenta que esos cisnes negros, de los que antes no se les conocía nada más que en cuentos y ahora sobrevuelan nuestras vidas de una manera recurrente, precipitada y sin previo aviso (como su definición indica), pueden volver a actuar y darle la vuelta a todo. 

Se despidió deseándole a Fermín que disfrutara a tope, que si el futuro no le parecía divertido, parte era seguro porque todavía no había empezado a jugar con el mismo, siendo éste el centro del tablero.

domingo, 5 de junio de 2022

LIDERAR DESDE EL CIELO O ZAMBULLIRSE EN EL GEMBA

"La creación de una visión del mundo es el trabajo de una generación 

más que de una persona, 

pero cada uno de nosotros, para bien o para mal, 

añade su propio ladrillo"


John Dos Passos (1896-1970) 

Novelista y periodista estadounidense




Al final del 2010 decidieron continuar cada uno por su lado. Eran primos, no se llevaban mal, pero sabían que la manera de gestionar la empresa en el pasado, cuando nació, por parte de sus padres no sería posible en esta nueva etapa. Además, Jaime y Alfredo, tenían en la organización a personas muy cercanas de la familia, como la mujer del primero y los dos hijos del segundo, por lo que la gestión y la toma de decisiones estaba empezando a convertirse diríamos en un asunto algo complejo.

Contrataron una consultora, dividieron activos y negocios, y en 9 meses cada uno tenía su propia empresa lista para tirar hacia delante sin la otra parte.


Empezaron con unos recursos similares, pero el resultado y el tamaño de las dos empresas resultantes, solo una década después, era muy distinto. Mucho había llovido desde entonces, pero en un entorno similar tanto a nivel de localización como a nivel global, los avances en el sector y el posicionamiento de la empresa de Jaime no tenía nada que ver con el estancamiento y la reducción de negocio que la empresa de Alfredo sufría año tras año.

Muchos son los factores de ambas posiciones, pero si miramos el estilo de liderazgo de ambos primos una vez recogieron la responsabilidad de dirigir sus empresas podemos ver que Jaime decidió zambullirse de lleno en la empresa y en cambio, Alfredo se colocó en lo alto de la montaña, es decir decidió encumbrarse por sí mismo en lo más alto de la organización.

Alfredo se situó arriba del todo visualizando en la distancia nubes, núcleos de viviendas rurales, algunas lindes entre campos sembrados, riachuelos y caminos. Pero estaba como en medio de la nada y no era capaz de entender qué estaba pasando. Además, el que intentaba colocarse cerca, con buen fin, ayudar en la gestión, observar todo e intentar liderar en equipo era inmediatamente golpeado y sacrificado, a cualquier mínimo error en las decisiones que supuestamente tomaba.

La distancia entre la dirección general y el resto del equipo de trabajo era inmensa. Además, no reconocía ningún error en primera persona y mediante una peligrosa red clientelar interna se fue rodeando desde el inicio de una cuadrilla de aduladores. Yes-Man sin decisión ni conocimientos al servicio del rey sol.

Por contra, Jaime, apasionado de su trabajo, inmerso en el negocio desde dentro, estaba en las antípodas del narcisismo de su primo. Desde un primer momento se dedicó a fijar el rumbo del negocio que había quedado en sus manos con toda la responsabilidad que ello conllevaba. Montó un Consejo de Administración real, no de papel, y junto con este órgano de gobierno marcó la estrategia a seguir, dejando claro hacia donde había que moverse en el futuro.

Consiguió, desde dentro, ayudar a sus directivos y a sus diferentes equipos de colaboradores a entender la estrategia tal como él la había soñado, y sobre todo, triunfó en que la mayoría le siguieran en el empeño. También fue rápido y muy estricto al detectar que parte de la organización no era fiel a sus criterios e ideas; cambió lo que no cuadraba en su esquema y mandó mensajes claros a los que no estuvieran de acuerdo con el plan.

Además no olvidó que necesitaba relevo para el futuro, por lo que siempre, desde el inicio, tuvo a un segundo que actuaba como si él estuviese, incluso cuando por un tema de salud de largo postoperatorio lo mantuvo fuera de juego casi 8 meses. No le dolió en prendas empoderar a este segundo, al contrario, con este paso hizo crecer y mucho las posibilidades de su negocio. Y además, consiguió vivir mejor. La delegación fue una de las claves del crecimiento sostenido de su empresa.

Por último, Jaime era un gran comunicador y contaba con el equipo; es decir, sabía que su responsabilidad, y solo esta era suya, era mantener al equipo totalmente motivado por la causa. Puede que no siempre acertara en la dirección y los objetivos de negocio, pero sabía comunicar, hacerlo de manera cercana y lograr que todo el mundo lo entendiera. Además, sus dotes de comunicación lo hacían un mejor "escuchador". Atendía cambios, analizaba lo que le llegaba de los que sabían de cada área, y siempre se bajaba al "Gemba", donde pasaban las cosas. Con todo esto, decidía.

Recuerdo que una vez me dijo que una estrategia medianamente buena, pero muy bien explicada y con un equipo motivado era infinitamente mejor que una super-estrategia mal comunicada, ya que esta última nunca servía para nada, aunque fuera perfecta en teoría.




Ahora toca ver cómo nos lideran, o cómo lideramos, si desde las alturas, alejado del mundanal ruido o desde el bullicio de los procesos, el ruido de los negocios y los problemas reales de las empresas. No hay dos mundos, el cielo y la tierra, sino un único espacio, al que tenemos que dirigir, definiendo el camino, comunicándolo y sobre todo, haciendo que sea posible y ejecutable.

domingo, 3 de abril de 2022

ACTITUD

"Demasiado tarde comprendí 

que no es posible esperar a ser perfecto, 

que hay que salir a la vida 

y caerse y levantarse como todo el mundo"


Ray Bradbury (1920-2012) 

Escritor estadounidense




Jairo se sentó con Matías (Mati para los amigos) después de la actuación de la tarde anterior.

Mati no había salido muy bien parado tras el estreno de la obra; vamos, la mala pasada de los nervios sumado a los problemas que no cesaban en casa lo habían dejado a falta de 10 minutos de obra lo que se dice "en blanco"; sí, totalmente en blanco.

No pudo articular palabra, siendo tal la parálisis de sonido y movimiento corporal (si no contamos el temblor que poco a poco, iba in crescendo en todo su cuerpo), que una vez su director y amigo detectó que no reanudaría la obra, inició los aplausos y, gracias a Dios, el resto del teatro le siguió dando por terminada la actuación.


Tras salir del shock, Mati le dijo durante la cena que era la primera y la última vez que trabajaría a ese nivel, que no actuaría en ese tipo de obras y ese  tamaño de locales nunca más, e incluso que pensaba que debía cambiar su carrera sin más dilación después del fracaso de la función.

Pero Jairo, que conocía muy bien las aptitudes de Mati, así como sus ganas de vivir en y para ese mundo tan fantástico como es el de las artes escénicas, no estaba dispuesto a que un pequeño traspiés, normal durante la etapa de aprendizaje en la que las caídas son mucho más numerosas que los caminos llanos y sencillos, truncara el futuro de su gran amigo.

Le preguntó si sabía cual era su obra favorita y la que mejor ejecutaba, indicándole Mati que sí, que era El Gorila, basado en el cuento "Informe a una academia" de Franz Kafka, escrito en 1917, y que fue adaptado al teatro por Alejandro Jodorowsky. Este monólogo muestra la lucha interna que prevalece entre un simio y el hombre, haciendo una crítica social a la pérdida de la libertad y a la misma vida cotidiana. Es una obra que habla sobre la ausencia de la libertad a través de la voz de un animal.

Efectivamente, esa era la obra con la que Jairo pasó de ser uno más de tantos a la fama. Pero lo que Mati no sabía era que también había sido su primer fracaso en público, algo parecido a lo que le había pasado a él la tarde anterior.

Pero su actitud ante una mala función fue la de superarse en la siguiente. Además, decidió que El Gorila sería su obra de referencia, su bandera, su buque insignia, y si había sido el que le había dejado tendido en el ring, desde ese momento sería el que le catapultaría a la fama. 

Y así fue.

Su actitud siempre le acompañó con un alto nivel de expectativas respecto a su rendimiento. Y nunca se falló desde ese momento a sí mismo. La vida le volvió a tirar al suelo, por supuesto, y cada vez que un problema le llevaba a besar la arena, nuevamente se levantaba para mejorar las condiciones y cambiar su forma de hacer para esquivar los elementos que provocaban los mismos.

Aprendió y quiso que Mati lo supiera; a igual aptitud intelectual, física, etc..., las actitudes con un alto nivel de expectativas generan unos outputs más generosos y de mayor calidad.

Nunca le faltó la esperanza de triunfar; y lo siguió, y lo siguió hasta que se convenció de que lo conseguiría. Y no se trata de tener la visión ingenua de creer que todo irá bien, no, sino de creer que se tiene tanto la voluntad como la clave de llevar a cabo los objetivos que cada uno se marca, cualesquiera que ellos sean.

Actitud.

Actitud de creer que se conseguirá llegar a la meta; cada uno a su meta particular. Y si Mati disfrutaba con y a través del teatro, una mala pasada de la mente, el quedarse en blanco la primera vez que tenía ante sí más de trescientas personas, no debía ser el detonante de cambiar su sueño por, porque no decirlo, cualquier vida, camino o trabajo que no era el suyo, pero que podría tomar si dejaba el que él verdaderamente amaba; su verdadera pasión.

Jairo siempre tuvo un alto nivel de expectativas sobre sí mismo, una gran capacidad de motivarse, de sentirse lo suficientemente capaz de encontrar la forma de resolver las encrucijadas que la vida le disponía, alcanzando, no sin problemas, los objetivos propuestos. 

Siempre, con su actitud retadora, se aseguraba de que aun atravesando tempestades los temas mejorarían, de ser flexible para variar las formas de hacer, cambiar con imaginación y constancia los métodos para llegar, y algo que es muy importante, dividir las tareas complejas en más simples, más cortas, más sencillas, y más manejables para conseguir cada uno de los retos que él mismo se autoimponía.

Esperanza, actitud que no se rinde a la ansiedad, no cede ante el derrotismo de un golpe, de esos que no faltan ni faltarán en el deambular por la vida, o la depresión que nos provocan tropiezos, dificultades o grandes contratiempos. Eso es lo que Jairo recomendó con fuerza a su amigo Mati.

Esperanza.



No sé vosotros, pero en un momento, año, trienio o nueva era, ya no se sabe cual es el ámbito temporal de este entorno hostil, llamado por algunos VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo), se necesitan directivos, compañeros, familiares, amigos, ya sean mayores y/o adolescentes que crean en sí mismos y en los demás, con actitud de esperanza de que sacarán adelante sus proyectos individuales y sobre todo sus proyectos como sociedad, ya que la humanidad necesita futuro, futuro cargado de esperanza y optimismo, por lo que invito a impulsar a los jóvenes hacia un futuro mejor desde la comprensión del error, y ojalá usen el error, con actitud positiva y cargados de esperanza como resorte, palanca de cambio o activador de lo que será un mundo mejor para ellos, y por ende, para todos.

domingo, 20 de marzo de 2022

DE FUNDADOR "PULPO" A EMPRESA PROFESIONAL

"La vida es una ininterrumpida e intermitente sucesión de problemas 

que sólo se agotan con la muerte"


Ingmar Bergman (1918-2007) 

Cineasta sueco



Fernando tenía 72 años y se sentía, tanto físicamente como "de cabeza" (como el decía), mejor que nunca.

Le gustaba comer y gastar la tarde con Juan una vez al mes, como mínimo. Siempre había contado con él para muchas de las decisiones más importantes que en la empresa, y por lo tanto en la familia, le había tocado decidir en sus más de 50 años de empresario. 

Confiaba en su criterio, pudiendo ser además uno de sus mejores amigos, pero sobre todo, le respetaba en cuanto a sus criterios empresariales y de negocio. 


Fernando era un fundador de un gran imperio, creado a sí mismo, con un único hobby: su empresa. Todavía, a pesar de tener tres hijos en diferentes departamentos de la organización, no dejaba de tener todo bajo control, opinando en cualquier ámbito, dirigiendo con una gran energía con el estilo presidencialista también conocido como estilo "pulpo".

Juan le había comentado sobre un email que había llegado a su bandeja de entrada, por casualidad, en la que un directivo de su empresa había enviado una propuesta de nuevo proyecto en la que aparecía la palabra Presidente 4 veces y el nombre de Fernando otras 3 más. En total, dos párrafos y 7 veces usado el nombre y la posición de Fernando para empujar y hacer que se prestara atención al importante proyecto, según el directivo, a la vez que rebajaba el nivel del directivo a escribiente o secretario.

Fernando, al principio no veía nada raro en el escrito, pero se quedó pensativo cuando Juan le indicó que pensara quién rellenaría su nombre cuando ya no estuviera. 

La conversación tornó si había pensado en cómo separar familia y empresa. Según Juan, no se debían mezclar los dos ámbitos. Además, si de padre pintor, no nace un pintor, era bueno suponer que de padre presidente, puede que no nazca hijo presidente.

Lo habían visto muchas veces, pero era sano configurar y profesionalizar los órganos de propiedad, los de gobierno y definir las responsabilidades de los principales actores del comité de dirección.

¿Qué deberían conocer y en qué deberían estar formados los que forman parte del Consejo de Administración? ¿Quería Fernando que la empresa continuara? ¿Cómo debía afrontar la profesionalización del Consejo de Administración? ¿Y qué debía de hacer sobre la sucesión?

Estaba claro que hace unos meses le molestó muy mucho que le hablaran de su edad, de la posibilidad de la muerte, etc... Pero Juan sí que le había hecho ver que la empresa era como un hijo más, y al igual que había estado preocupado en darle una educación a cada hijo, en definitiva haber intentado que tuvieran unos cimientos en condiciones de cara al futuro, profesionalizar y asegurar el futuro de su empresa debería ser también parte de su misión como fundador del negocio.

Fernando decidió que sería su último trabajo estratégico, su legado. Su modelo había sido muy valioso para tener una empresa como la que había alcanzado desde cero. Con mucho esfuerzo. Pero su modelo vale y valió para él, y no será válido para sus hijos, y menos para sus nietos. Participará y será una pieza clave en el protocolo de empresa, que será la guía que haga la empresa sostenible y rentable muchos años más.

Sabía que su hija mayor podría ser el pegamento a nivel familiar. CEO (Chief Emotional Officer). Pero tenía que arreglar la distribución y separación de funciones de lo que era la familia respecto de lo que era el ámbito empresarial.

Se comprometió en no poner un sucesor a dedo, y conociendo que tienen el derecho a saber qué se espera de ellos, comunicarles de manera explícita lo que piensa a ese respecto. Es un deber de los fundadores con sus hijos ser transparentes en lo que será de ellos, para organizarse en su vida, tanto a nivel personal como laboral. Además, el elegido deberá prepararse de manera distinta, colaborar en todo lo que la empresa necesite en cuanto a la nueva organización, e incluso generar un Consejo de Administración que le aporte valor, coincidiendo con su estilo de dirección. Un buen Consejo será el que deba de gobernar la empresa y conservar un legado, una visión y un propósito que la familia debe de definir, a través de sus órganos familiares.

Juan le instó primero a preguntarles si quieren, y después, evaluar con un equipo externo profesional, sus capacidades para serlo.

Sabía que la clave estaba en sensibilizar a Fernando, a la generación anterior, a ver la empresa como "el hijo adicional". Y hacer los deberes para no dejar a este hijo huérfano, sin padre. 

Por otro lado, identificar lo que era innegociable para Fernando, como su plaza de garaje, su secretaria tomando notas con libreta y boli Bic, y sus tres directivos de siempre, en esos departamentos de siempre, con esas funciones de siempre. Dejadlos a su cargo, por siempre, era fundamental.

Y preparar un retiro que no dejara al fundador con esa sensación de vacío que mata a cualquiera. Se necesita una despresurización lenta, o infinita, a sabiendas que su hobby es la empresa. No hay necesidad de hacerle afrontar el pánico a la agenda vacía.

A Juan le gustaba el predecesor que cede el cargo de Presidente, pero que queda en la organización como Gobernador; entre otras cosas porque la misión que se le encomiende se ejecutará mejor que si la realizara cualquiera; siempre que esté bien elegida.



Se citaron para el mes que siguiente, despidiéndose con un gran abrazo, y Juan se dio cuenta que Fernando lo había entendido, ya que con una gran sonrisa le dijo que prepararía con su equipo cómo pasar de su modelo actual "pulpo" a uno con Consejo de Administración, equipo Directivo y protocolo familiar; eso sí, cada uno en el ámbito que le corresponda: empresa o familia.


domingo, 27 de febrero de 2022

GUERRA, SILENCIO Y LA MALDICIÓN DEL FUTURO

"Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, 

entre otras cosas, está la muerte"


Ernesto Sábato (1911-2011) 

Escritor argentino



Esta semana, antesala de un Carnaval que nos permitirá alejarnos del mundanal ruido, ha dejado un inicio de una guerra sinsentido de nuevo en el viejo continente. Durante el tiempo que me deja en el sillón, tras recoger la cocina, la tristeza me regaló el no tener ganas siquiera de encender la televisión. No logro entender como en el 2022 se estén matando entre iguales, hermanos, sin nada o poco por hacer para que no ocurra esta pesadilla en nuestro mundo.

Por contra, me ha permitido alguna que otra conversación con una persona que no conocía, pero que ha pasado varias horas conmigo; se llama Ramón Andrés.


Entre otras muchas cosas, me ha permitido descubrir que el mundo necesita, y también nosotros como individuos, incluir en nuestros ritmos la lentitud, la pausa, y el silencio. Se trata de pausarnos, hacer un gran esfuerzo para pensar y volver a generar el proyecto para cambiar el camino sin necesidad de cambiar la misión.

Ya en mi salón, con la familia descansando al final del día, cerrando los ojos me imaginaba a mí mismo yendo más despacio, pausando nuestro vertiginoso maratón de vida diaria y haciendo que resurja mediante el silencio un nuevo estado mental de armonía y paz. El mundo y las personas necesitamos vaciarnos de ruido para hacer renacer nuestra historia, nuestro país, nuestra empresa e incluso nuestra misma actividad individual.

Me enseñó a utilizar el silencio como algo previo a cualquier reacción, decisión, a cualquier elección para crear y avanzar en todo. No podemos generar valor entre tanto ruido. Esto me ha quedado muy claro esta triste semana.

No se trata de aprender o conocer, sino de entender. La sociedad debe dejarse de leer y creerse simplemente titulares y tweets, para iniciarse en el arte de leer para entender. Preguntarse por qué me indican hacer esto o lo otro. Por qué estoy haciendo esto, por qué me voy por aquí o por allí. Por qué me presionan para pensar esto o aquello...

Pararse y pensar, siendo crítico para dejar de ser lo que no quiero. 

Lograr entender con la exigencia de estar quieto, tranquilo, sin ruido el por qué me están haciendo elegir un camino que no quiero recorrer. Obligarme desde la concentración, a disponerme a ser humilde y estar abierto al aprendizaje. Necesitamos tener menos prisa, no vivir con todo dibujado por un trazo grueso, cual bocetos sin concluir, necesitando siempre de alguien que nos indique lo que representan.

¿Dónde están los ciudadanos? Nos los hemos cargado, cambiándolos por clientes, IPs, números. ¿Las personas? Poco importan si tenemos muchos "likes", "followers", o similares.

El poder del especial, el individual diferenciado, no nos permite ejercer proyectos de equipo, de seres humanos muy parecidos en lugar de diferentes. Creer que estamos muy comunicados y estar cada vez más solos y aislados no proviene de otra causa que no es el individualismo. Creernos especiales en el universo es un error. Somos muy parecidos, lo siento. Sentimos cosas muy parecidas. El sentimiento de que el ego está depredando al yo no está muy lejos de lo que como resumen siento y pienso tras esta semana aciaga para el mundo.

Necesitamos una mayor lentitud, eliminar el ruido y repensar el mundo, nuestro mundo.


Para terminar, Ramón Andrés me soltó de golpe algunas joyas sobre la tecnología y el futuro. Me dijo que dar un paso atrás para modernizarnos no es una cuestión reaccionaria, sino reparar en la necesidad que necesitamos tiempo para pensar. Si la tecnología cada vez nos permite ir más rápido, ¿por qué cada vez tenemos menos tiempo?

Me pregunto para qué queremos ir cada vez más deprisa, si no es para vivir más tranquilos...

Termino por esta cuestión examinando la maldición del futuro. Todo lo proponemos por lo que vendrá. Nunca estamos donde estamos. Vivimos desplazados. Somos una proyección hacia delante.

Por eso, a Ramón le gustaría que nos detuviéramos para pensar bien. Nuestra mente nos advierte de un dios maligno que no es otro que el futuro. Siempre estamos angustiados por alcanzar esa zanahoria que, fijada a la vara que a la vez está unida al cuerpo del burrito, nunca permitirá ser capturada. Cuando llegamos, ya está por delante, como nuestra sombra que nunca pisamos de niños. 

"Estudiar para cuando seas mayor. Ahorrar para cuando haga falta. Planear las visitas en el futuro. Previsionar las ventas. Planificar los sistemas de producción. Siempre luego, siempre mañana."

Y el futuro nunca llega, ya que cuando se llega existe un futuro el cual seguir. 

Se trata de parar y comunicarse hoy, primero con nosotros mismos y tras pensar, con nuestro entorno más cercano. Vivir el presente es frenar para no seguir tras lo que no existe, viviendo deprisa tras una meta móvil inalcanzable.



Mi consejo tras las conversaciones para mí y para ti:

Vive más despacio; pausa hasta conseguir el silencio como estado mental y piensa para entender.