"Si tenéis un minuto, intentad resumir vuestra pasado, brevemente, y sentiros orgullosos.


Después, enfrentando el maldito folio en blanco, dibujad vuestro futuro, con pasión, con ganas de hacedlo mejor.


Será vuestro mundo, vuestro camino..."

domingo, 28 de agosto de 2022

UVAS O PEPINO. DEPENDE DE CUÁNDO Y CON QUIÉN TE COMPARES.

"Justicia es el hábito de dar a cada cual lo suyo"


Ulpiano (170-228) 

Jurista romano



Sandro me había dejado algo preocupado la semana pasada cuando salió de mi despacho, tras la reunión semanal.

Solo había pasado una semana desde su vuelta de vacaciones y no entendía el por qué ahora revindicaba ese aumento de salario, y me hablaba con insistencia de equilibrio y justicia, comparándose por primera vez con dos de los compañeros del Comité de Dirección.

Habíamos quedado para hablar una vez pasara el mes de agosto, pero mi cabeza seguía dando vueltas a cómo gestionar la complejidad de las relaciones humanas (y a lo mejor no tan humanas) en todos los niveles jerárquicos de la empresa, pero sobre todo en el nivel directivo, donde no solo tenemos que cuidar tareas y responsabilidades, sino también egos, y no pocos, que implican mucho más que resultados en el corto y potenciales beneficios en un medio/largo plazo.

Recordé, desde la tranquilidad del fin de semana, el experimento de Frans de Waal, el cual había instalado dos jaulas con dos monos capuchinos, de tal manera que ambos veían lo que pasaba en la jaula del otro. Adiestraron a los monos para que les dieran piedras que habían depositado en la jaula, de tal manera que por cada piedra ofrecida a los científicos ellos recibían un trocito de pepino. Los dos monos contentos; daban piedra, recibían pepino, comían alegremente y esto se podría haber repetido hasta el infinito y más allá.

Pero el experimento pasó a la siguiente fase, con un pequeño gran cambio. Ahora, cuando uno de los monos daba amablemente una piedra a su cuidador, éste recibía una uva en lugar del trocito de pepino. Todos nos podemos imaginar cuánto de sabrosa más está la uva que el pepino y a continuación, la reacción del otro mono, testigo de todo lo ocurrido, cuando entregó su piedra y en lugar de la uva recibió el pepino. 

Pues sí, el mono que había estado más que contento con sus trocitos de pepino, se enfureció con la nueva situación, la cual no le afectaba de forma directa pero sí por comparación con su colega de la jaula de al lado. Tiró el pepino a su cuidador, saltó, gritó y se puso a chillar a voz en grito, enloquecido por esa afrenta recibida sin previo aviso, con alevosía y nocturnidad, podríamos decir si el experimento hubiera sido entre humanos.

Me preguntaba, sumido en mis pensamientos, si la igualdad era un valor universal e intemporal, y si solo los humanos somos capaces de no repartir todo a partes iguales, eso sí, siempre en casos aceptados por formar parte de masas humanas multitudinarias (país, empresa, red social, etc...), más allá de grupos que consideremos reducidos.


Volviendo a Sandro, no se me puede olvidar la reunión que tuvimos para su incorporación a nuestra unidad de negocio. Hace ya cuatro años, y por aquel entonces quería volver a casa, estar más cerca de sus hijos y a la vez, poder tener tiempo para dedicarle a su padre, en una situación delicada. Sacrificaba salario, viajes y un proyecto más internacional a cambio de tranquilidad, cercanía a la familia y un estrés laboral inferior que a decir verdad, el provocado por su anterior etapa le estaba llevando a incluso algún que otro problema de salud. Por no decir nada sobre su cada vez más distanciamiento con su pareja, lo que no ayudaba mucho al resto de inconvenientes citados.

Pero nuestra política de transparencia a nivel de dirección le había enseñado "las uvas" que otros compañeros recibían, y que comparadas con sus "trozos de pepino", acordados y que le habían parecido justos en su momento, ahora, eliminando los motivos por los que había llegado a ese acuerdo, le parecían una total injusticia.



Era un problema que tenía que resolverse hablando mucho y profundizando de raíz
 en cual era el problema principal. Pero sobre todo, conocer de primera mano, si había alguna solución que no fuera, sin más, igualar a todos los capuchinos de la dirección en un intercambio simple y puro de piedra por uva, o piedra por trocito de pepino.

domingo, 21 de agosto de 2022

PRADO Y SU VUELTA DE VACACIONES

"Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, 

da tres vueltas por tu propia casa"

Proverbio Chino


Prado volvía de la oficina muy satisfecha en su primer día de trabajo tras las vacaciones de verano. Recordaba que había sido mucho mejor que los últimos años, y mucho tenía que ver lo que había ocurrido durante las mismas.

Por un lado, tras muchos años, se había dejado llevar por lo que había planeado los amigos con los que había compartido el viaje principal durante las vacaciones. Ella se limitó a estar donde le decían, cuando le decían y disfrutando de todas las visitas, excursiones y días de descanso que le habían planteado en un periodo vacacional justo para desconectar, recargar y preparar su cuerpo y su mente para darlo todo en el nuevo curso que comenzaba.



Recordó que había cumplido con su compromiso personal de dormir más durante las vacaciones, y aunque no era de siestas había incluso estado, los días que les había tocado quedarse en la casita donde tenían el centro de operaciones, una horita en la hamaca que hábilmente los dueños de la casa habían dispuesto en la zona de la piscina, donde podía descansar a la vez que leía el libro que terminó durante las vacaciones mientras sus retinas recibían el espectáculo de montañas que les deparaba la excelente ubicación en ese valle que el destino les había regalado.

También se acordó cómo había cambiado la rutina completa durante las vacaciones; desde su hora de levantarse como todo lo que había hecho durante el día. Además, dejó los libros que tenía a medias y comenzó uno nuevo, que nada tenía que ver con lo que estaba leyendo antes de las vacaciones.

En definitiva, había cumplido objetivos y llegó a su primer día como nunca, preparada para todo lo que tocaba, y cargada de mucha fuerza.

Y se había encontrado con su día a día cambiando algunos hábitos que Inma, otra vez, le había recomendado en una larga charla que habían tenido a la vuelta de su viaje, mientras intercambiaban y repasaban algunas fotos y videos que ambas habían realizado durante el mismo.

Se había levantado un poco antes de lo habitual, desayunando bien y tranquila para no estresarse el primer día, y decidió cambiar la ruta al trabajo, aunque tardó 10 minutos más.

Tenía claro que al final de la semana estaría al día casi de una manera definitiva, por lo que el primer día, lunes, fue a un ritmo normal sin causarse un estrés innecesario intentando quitarse de manera precipitada todos los emails pendientes, tareas que habían quedado a medias antes de su marcha y reuniones con colegas para saber lo que había ocurrido durante su ausencia.

Había decidido centrarse en la tarea que tocaba mucho más de lo habitual, evitando la multi-task, y enfocarse en lo que iba avanzando mucho más que en repasar lo que quedaba por hacer.

Su agenda no era tan ajustada a todas las horas como antes de las vacaciones, sino que dejó siempre huecos para imprevistos, que siempre llegaban y llegarían, por muy bien que se planificara todo.

En el descanso de mediodía, había paseado observando el paisaje, los edificios y pequeños detalles que eran inexistentes para ella en el pasado, pero que hoy le habían permitido desconectar sin que sus pensamientos le arrastraran al trabajo incluso en este intervalo de tiempo cuya función principal es supuestamente para eso, para descansar.

Otros dos cambios pintaban bien para que la vuelta estuviera siendo muy positiva, incluso agradable. 

En primer lugar, haber decidido comenzar en el gimnasio de nuevo, esta vez tres días a la semana, y además coincidiendo con su hija. Dos pájaros de un tiro, pensó, cuidar su cuerpo y mente y ver más a su hija mayor, que desde que había comenzado a trabajar al otro lado de la ciudad no le había sido fácil compartir el tiempo que ambas entendían necesario y que les estaba generando algo de distanciamiento últimamente.

Por otro lado, tenía claro que los fines de semana serían distintos. Desconectaría lo máximo de emails y llamadas no urgentes, de las de verdad, y planificaría eventos familiares, visitas y excursiones de un día, de tal manera que lo de desconectar para volver a tope la semana siguiente, fuera de verdad de la buena. Alejarse de mensajes y tener el ordenador a buen recaudo hasta el domingo por la tarde sería una máxima a cumplir este nuevo curso, sentenció en su cabeza.

Y aunque todavía no había ido al gimnasio ni por supuesto había pasado el primer fin de semana, la expectativa creada en sus nuevos planes, le habían generado una mejor actitud en su vuelta. Y un excelente humor.


Llegó a casa, dejó en el armario de la entrada ordenador y bolsa del trabajo y se dispuso a ponerse la ropa deportiva para cumplir su primer día de gym, y contarle sus vacaciones a su hija. Sabía que era exigente consigo misma, perfeccionista y muy responsable, con cierto miedo a errar, pero tenía que dedicarse algo más a ella misma y a los suyos, lo que haría bien para ellos y seguro que también para su rendimiento laboral.