"Si tenéis un minuto, intentad resumir vuestra pasado, brevemente, y sentiros orgullosos.


Después, enfrentando el maldito folio en blanco, dibujad vuestro futuro, con pasión, con ganas de hacedlo mejor.


Será vuestro mundo, vuestro camino..."

domingo, 25 de agosto de 2024

ELIMINANDO EL RUIDO INTERNO POR VACACIONES

"El arte del descanso es una parte del arte de trabajar"


John Steinbeck (1902-1968) 

Escritor estadounidense



Ana le preguntaba durante el año el motivo por el que no escuchaba nunca. No sabía explicárselo, pero el ruido no dejaba que nada entrara en esa cabeza solo pendiente de la rueda interior que no paraba de girar.

Por suerte, llegaron las merecidas vacaciones, y no menos necesarias.

Estaba sumido en una etapa compleja, además, en general el mundo en el que se movía era cada vez más acelerado y competitivo.

Todo era inmediato y el día a día empezaba a tumbarle a través de un estrés crónico al que no le daba importancia; entiendo que ni siquiera era consciente.

Su mujer sí lo detectaba, pero no se atrevía a volver a sacar el tema. Recordaba aquella ocasión, en aquél parador tan tranquilo en la que pasaron el fin de semana, por receta de sus hijos. Todo iba bien hasta que el asunto salió a la palestra, en el viaje de vuelta. Cualquier atisbo de recuperación saltó por los aires. Y ella no quería ser nuevamente la herramienta de ignición de su malestar.

Las vacaciones, esta vez, no eran un capricho. Y el ruido, como él lo definía, había llegado a decibelios mentales nunca alcanzados con anterioridad. 

Necesitaba parar, desconectar de su rutina laboral, e invertir tiempo en ellos; en su mujer y en sus hijos.

Y apagar el ruido, por supuesto.


Salió hacia la costa; pero esta vez una costa diferente, sin mucha gente, y dentro de un parque natural. Se alejarían del mundanal gentío en una zona poco masificada, y sobre todo, cada día para llegar al mar deberían ganarse estar solos, a excepción del mundo animal marino, la posidonia mediterránea y ellos; eso sí, cuando tocaba explorar lo que les rodeaba en el agua, cada cual lo hacía a su ritmo y donde le apetecía, solos, o en grupo, cerca o lejos, compartiendo y conversando con la fauna y la flora. Apartados de toda sinfonía humana que perturbara el merecido descanso de lo nocivo, eliminando el ruido. Cualquier cosa menos problemas que ya tocaría afrontar cuando todo el "reset" hiciera su trabajo.

Y empezaron a notar como el nivel de estrés se iba reduciendo. Su presión arterial era inferior. Y mejoró la calidad del sueño, sin preocupaciones, con un estado de ánimo mejor que los preparaba para afrontar nuevos vínculos sociales y vivir experiencias nuevas percibidas como regalos.

Y psicológicamente todo mejoraba también. Era una recompensa por el esfuerzo del año, o así lo entendía él, mientras el ruido cesaba. Descanso muy merecido que aumentaba su autoestima. Elegían libremente qué hacer, cuándo, y con quién. El amplificador iba remitiendo y poco a poco las actividades resultaban en la familia más placenteras; la verdad, hacían juntos lo que era impensable en el día a día laboral, con tanto quehacer y actividades individuales tanto por trabajo como en el caso de los hijos, por estudios.

Detectó que las ruedas de la cabeza dejaban de girar, no ejercían como turbinas irascibles, y pudo disfrutar de una situación de sordera que le acercaba a una situación de total felicidad y a un bienestar general como no le había ocurrido en tiempo.

Había cambiado ruido por silencio. Y eso era el plan. 


Tras la vuelta de la costa tocaba unos días en la sierra, lo cual asentó la mejora y consolidó el estado de bienestar sordo provocado en la etapa anterior.

No fue un simple descanso de trabajo y responsabilidades. Fue una inversión en salud y bienestar. El no ruido había provocado beneficios físicos, mentales y emocionales. Sabía que ese año las mejoras perdurarían mucho después de que las maletas descansaran vacías en el armario esperando nueva oportunidad y/o las fotos estuvieran archivadas en su correspondiente año/carpeta en el disco duro elegido para la función.

Recordó momentos mágicos y reconstituyentes como la hora snorkel en la cala Tomate, la visita a la famosa playa de los Muertos, baños, cenas, paseos y algún que otro helado en San José, Genoveses, Las Negras, el paseo con vistas al Arrecife de las Sirenas; y los días vividos en plena naturaleza con buena gente, entre robles, pinos y sabinas, haciendo una pequeña parte de la ruta del Cid, conociendo Albarracín, Bronchales, el Santuario de la Virgen del Tremedal, el castillo de Peracense y rematando en Ródenas con una buena comida para retomar fuerzas y volver al hogar con la tarea bien cumplida.


Ya en casa, repasando lo vivido y comentando la jugada con los suyos, se consideraba preparado en cuerpo y mente para enfrentar los retos y desafíos que la vida cotidiana le reservaba, ahora sí, con claridad, energía, vigor y vitalidad.

Y sobre todo, con la ausencia en su interior de cualquier resquicio de RUIDO.


domingo, 11 de agosto de 2024

DE LA IDEA AL EMBALAJE. TODO ES IMPORTANTE, E INCLUSO VITAL

"Lo importante no es llegar sino ir"


Robert Louis Stevenson (1850-1894) 

Escritor británico


Juan le preguntó a su padre el por qué le había puesto a diseñar el proceso de embalaje durante el verano, que se aburría y parecía como que le había dejado un tema menor, así como para entretenerse. Estaba estudiando tercer curso de ingeniería y quería participar en la parte de diseño de producto o incluso colaborar con los técnicos del proceso de producción en la empresa familiar que algún día sería suya.

Emilio, que así se llamaba su padre, no dudó en llevarlo aparte y aclararle el motivo y sobre todo, la importancia del trabajo encargado.



Le contó a su hijo lo que le ocurrió en su momento a un empresario, muy conocido en su pueblo natal, el cual tenía por aquél entonces un negocio de pastelería industrial al por mayor. Su éxito le hizo disponer de sus propias gallinas que ponían huevos como materia prima que le garantizaba unos bizcochos de lo mejor de la región que lideraba.

Dentro de su proceso, los huevos, tras un pequeño y breve almacenaje, pasaban a una nave de al lado cercana a la granja y eran parte del proceso de producción, sin necesitar nada especial a resaltar para cambiar de una ubicación a otra. Sabían que tenían un buen producto, pero esa materia prima era parte, en gran medida, del éxito de la firma.

Tras un estudio por parte del equipo de ventas y un compañero, algo inquieto, que formaba parte de la dirección de producción del empresario citado, se detectó una gran oportunidad para vender y diversificar, generando beneficios para la firma en forma directa e incluso mejoras, sinergias y un aumento de productividad en el propio negocio principal de la pastelería.

Y comenzaron a vender y distribuir, no solo esos famosos pasteles, sino huevos para su industria e incluso para otras industrias que necesitaban ese subproducto para sus procesos de fabricación. 

Sabían que vendían calidad, pero no esperaban el revés, que en forma de reclamaciones, les llegó casi al tiempo de comenzar a entregar sus primeros pedidos. 

Resulta que un alto porcentaje de huevos llegaban y directamente eran rechazados por los equipos de recepción de los diferentes clientes; rotos, contaminados, e incluso en mal estado al haber pasado un tiempo considerable a la intemperie, en lugar de almacenados en un sitio adecuado al material y al tiempo de permanencia de tránsito y espera a la entrega en destino.

El equipo de ingeniería y producción no sabían el por qué de está reclamación en masa, y cómo atajar el problema de inicio. Estaban convencidos que sus gallinas ponían un material de primera, y revisando su proceso, seguían teniendo un gran producto de salida que seguían triunfando en sus diferentes canales de distribución. 

¿Por qué ese fracaso de esa materia prima si incluso era una parte mucho más pequeña y controlada de sus procesos?

Estaba claro, le dijo Emilio a Juan, habían infravalorado, e incluso despreciado, unas importantes y vitales fases del proceso de producción, a veces olvidadas en los equipos de diseño y proceso de fabricación. ¿Qué sabían de embalaje? ¿Qué sabían de almacenaje por grandes periodos o intermedios para consolidaciones y posteriores destinos? ¿Qué sabían de transporte de ese material solo trasladado de manera interna entre naves hasta la fecha?

Se formaron, informaron e incluso contrataron personal para diseñar todo el proceso, incluyendo embalaje y transporte. Repasaron y generaron un proceso tras un estudio del "viaje del cliente", su nuevo cliente, entendiendo la necesidad de proteger, embalar y generar unas premisas y especificaciones de producto que incluían todo lo necesario para que la materia prima de sus nuevos clientes llegara perfecta en tiempo y forma, sin más.


Juan era muy inteligente, y ahora lo entendía todo. Sabía que su padre estaba intentando generar un nuevo negocio con una parte de sus fabricados, que hoy formaban parte como subcomponente de su producto final, pero mañana podría ser parte del núcleo de su negocio, siendo un producto final más exportable, más repetible y sobre todo, más escalable. Los medios de producción eran de lo mejor de su sector, pero el producto de salida no había necesitado poner el foco en el embalaje y el transporte; hasta ahora. 

Hoy, si querían generar un nuevo negocio, necesitaban aprender de lo ocurrido al empresario, aprender de la caída y de la experiencia previa, valorar en su justa medida la importancia del diseño de un buen embalaje y proceso de transporte, y desarrollar una cadena de valor completa que no fuera rechazada, no tanto por el producto en sí, sino por la baja calidad de entrega resultante de una mala elección y pobre diseño del embalaje necesario para que en destino todo llegara en perfecto estado de incorporación a las líneas de fabricación de los potenciales clientes.

No hizo falta más explicaciones de Emilio. Juan, influido por la visión de su padre, no solo trabajó motivado el resto del verano, sino que durante el curso continuó liderando el equipo encargado de la parte de embalaje y transporte, desarrollando y optimizando todo lo que esta fase del proceso requería. Era una persona inquieta, siempre disfrutaba y vivía en forma aprendizaje, y su actitud tras esta charla no solo le valdría para ganarse la confianza de su padre y de una parte del equipo, sino que conocida su involucración en todas las tareas que le encomendaban estaba sembrando, sin duda alguna, un liderazgo que en un futuro próximo, cuando tocara, ejercería en el negocio familiar de manera firme y decidida.





domingo, 4 de agosto de 2024

BUSCANDO CAUSAS AGUAS ARRIBA

"Todo lo que nace proviene necesariamente de una causa; 

pues sin causa nada puede tener origen"


Platón (427 AC-347 AC) 

Filósofo griego




Dioni llegaba al pueblo siempre por esa época, para las merecidas vacaciones de verano. Siempre le gustaba descansar en la localidad donde había nacido y se había criado hasta que comenzó la universidad.

Encontrar a su novia, hoy su mujer, y que le contrataran en la empresa de sus suegros el último año de carrera hizo que no regresara a su pueblo para vivir, sino solo para realizar visitas puntuales, y sobre todo, su quincena en verano en la que coincidía con el grueso de la familia que seguían celebrando juntos las fiestas patronales de la primera semana de Agosto.


Era un pueblo pequeño, y su mejor amigo, que había llegado a ser alcalde, le estuvo contando desde hace algunos años atrás el gran problema que tenían con el agua del río, que desembocaba allí mismo, y la contaminación creciente desde hace tiempo que les traía de cabeza a todos los vecinos de su localidad.

Virus, bacterias, fertilizantes, pesticidas, fármacos, fosfatos, micro-plásticos e incluso sustancias radioactivas eran parte de lo que los análisis, cada vez más precisos y caros, se detectaban en una industria de control y de laboratorio de las más potentes de la zona. Esto último era normal, porque las inversiones eran cada vez eran mayores debido al creciente problema de calidad del agua que llegaba. No sabían el por qué, pero como les preocupaba el estado y la reparación, cuando era posible, su foco era el control.

Sensores, ingenieros de laboratorio y control, analíticas y una gran empresa de filtración y depuración de aguas habían ido desarrollándose y asentándose en la comarca, siendo la industria número 1 desde hace ya un tiempo.

Pero cada año, la calidad del agua empeoraba, y el dejarla útil para el consumo animal y humano cada vez era más caro; no consiguiendo en ninguna época del año ni tan siquiera la calidad mínima para poder regar las fincas agrícolas de la zona.


Un compañero del consistorio había insinuado elevar los niveles de contaminación admitidos para no seguir invirtiendo en depuración, filtraje, y elementos de medición tan precisos como caros, tanto a nivel de inversión inicial como a nivel mantenimiento. "De esta manera se tirarían menos miles de litros por la borda".- era capaz de comentar en algún que otro pleno.


Dioni les hizo recapacitar esas últimas vacaciones, desde su experiencia, ya que había trabajado como ingeniero de calidad durante muchos años en el sector industrial, y sabía de lo que hablaba.

Le recomendó dejar de invertir en la desembocadura, donde todo el proceso que les quedaba ejecutar, una vez el agua llegaba a esa zona en estado lamentable, no era otro que un gasto en aumento y con tendencia creciente tanto en control como en un intento de reparación del desastre en el que llegaba ese vital fluido de vida.

Siguiendo sus instrucciones, mandaron una expedición al nacimiento del río, aguas arriba, y fueron recorriendo el mismo para investigar en el origen, descubriendo que a un tercio de la longitud del curso del río, existían una serie de industrias muy contaminantes que no cumplían las normas, y casi a menos de 60 kilómetros de la desembocadura, se encontraron una localidad muy grande que no cumplía con los mínimos requeridos de depuración de aguas fecales, por lo que el esfuerzo de control y reparación tendía y tendería a infinito, por mucho que el alcalde y los vecinos tuvieran el compromiso de mejorar su agua en destino.

Cerraron las fábricas que no pudieron mejorar sus procesos de residuos; eliminaron los mismos en las industrias que se adaptaron a norma, y las depuradoras de la localidad, tras una gran inversión, se adaptaron a los tiempos y generaron un impacto cero, negativamente hablando, sobre el agua limpia que pasaba por su término municipal.

Y el agua volvió a llegar clara, cristalina, pura y sin contaminar. Y los controles se relajaron. Y las inversiones en destino, en laboratorios y tratamiento de aguas, se transformaron en laboratorios de alto impacto para otros sectores a nivel nacional, como el farmacéutico y agroalimentario.


Dioni aprovechaba esta experiencia personal para contarlo siempre a alumnos de su curso de post-grado y a los ingenieros junior (y no tan junior) que pasaban por sus charlas, formales e informales. Y eso es precisamente el principal problema en los negocios industriales que se enfocan en el control de calidad y no en el aseguramiento de la misma.

El control provoca un aumento de costes de no calidad, eliminando a veces que el problema no llegue al cliente, pero tapando realmente los verdaderos problemas que los provocan. De esta manera, el proceso de mejora no se produce, y los problemas de calidad actúan como un cáncer en un ser vivo que no da la cara. Y los costes aumentan. Y la productividad se minora. Y las empresas se vuelven cada vez menos competitivas. Y el cuerpo o la empresa acaba muriendo.



Dioni había trabajado mucho con ingenieros de proceso, sistemas de producción y de gestión de calidad, y siempre había enseñado y provocado en todos los departamentos a su cargo que la única fórmula de la mejora continua, la productividad y conseguir un buen producto de calidad era la búsqueda de las diferentes causa-raíz aguas arriba, revisando el proceso desde el inicio y buscando una cultura que fabricara en origen calidad y no controlarla o repararla. Solo así, de esta manera, se consigue un proceso productivo de calidad, y un compromiso por la fabricación a la primera de todos los componentes de la empresa. Y lo que es mejor, una empresa productiva, de futuro y competitiva.

domingo, 28 de julio de 2024

DÓNDE ESTÁ EL EQUIPO

"La soledad se admira y desea cuando no se sufre, 

pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente"


Carmen Martín Gaite (1925-2000) 

Novelista española




Volvía a casa tras un día bastante agotador. Sabía que era un fin de ciclo. La visita había dejado sin energía a Rodrigo, abatido, y con la ilusión bajo mínimos porque era la que cerraba un proyecto de lo más negativo que recordaba en años.


Y es que está claro que o ganas o aprendes, pero en esta ocasión lo crecido y aprendido no tenía ninguna relación con lo sufrido y si sus cuentas no fallaban, lo económicamente perdido.

Había apostado muy fuerte por esa nueva tecnología y sin lugar a dudas, tras lo acontecido, cada vez le encontraba más sentido al sueño recurrente que últimamente lo despertaba sobresaltado, sudando, sin entender el por qué, pero recordando que alguien hace tiempo le había puesto ese ejemplo; aunque lo recordaba como muy lejano, al principio de su primera etapa laboral...

"Montado en la bicicleta, con el maillot de su empresa, decidía atacar y disponer un  ritmo mayor para lograr llevarse la etapa, pero sabiendo que necesitaba todavía antes de la última subida a varios de su equipo con él. 

Estaba contento, porque intuía que iba dejando fuera del grupo a los principales competidores, pero de repente, tras seguir luchando por mantener esa velocidad de crucero impuesta mediante una mezcla de ilusión, fuerza, innovación y un elemento de estrategia diferencial que había conseguido pillar al adversario fuera de sitio, miraba hacia atrás tras hacerse un silencio absoluto, y se daba cuenta que nadie le seguía, ni los suyos, por lo que se encontraba solo. Solo. Muy solo.

Sabía que era un proyecto de equipo y que en los siguientes kilómetros, y sobre todo la última subida, necesitaba de varios perfiles especialistas para rematar el reto. 

Y no era simplemente correr como el que más, ser el más rápido, como si de un sprint individual se tratara; todos eran necesarios."


Así era como se sentía tras resumir el auténtico desastre de su proyecto fallido. 

Pensó que había dedicado tiempo a recabar información, y no era solo intuición lo que le había tentado a meterse de lleno en el proyecto. Además, también le había fallado el cálculo de la involucración del equipo. Si preguntara en qué estaban metidos, y por qué habían fallado, incluso pensaba que algunos le dirían que no sabían de la apuesta ni la importancia del mismo para el conjunto de la empresa.

Rodrigo vivía engañado incluso en cuanto al clima que se respiraba en el equipo. Mientras pensaba que todo iba sobre ruedas, cada vez más, los corrillos y los mini-grupos de WhatsApp criticaban la obra y las diferentes decisiones/acciones siendo más frecuentes y notorias mientras el proyecto iba avanzando.

Ahora recordó que cuando se quedaba solo ante el peligro, esos momentos de bloqueo que habían terminado con alguna que otra huida hacia delante, dos de sus colaboradores le habían indicado que en lugar de seguir sin más, tendría que haber compartido los desajustes, los fracasos, las caídas y pocos logros de alguna de las fases, y haber dejado que otras figuras hubieran tomado el mando en esas tareas en las que él se necesitaba solo como facilitador o ni siquiera debería haber aparecido.

No había difundido lo suficiente, al inicio, la filosofía y el camino que quería recorrer con el equipo, y ni siguiera los motivos de importancia que le llevaban a abordar este nuevo proyecto.

Incluso, ya más tranquilo, se dijo a sí mismo que había dedicado mucho tiempo a fijar objetivos, pero de una manera muy individualista. No eran objetivos compartidos, y en verdad, esto había ocurrido principalmente por su culpa y por no haber sabido planear y generar un buen trabajo en equipo desde la concepción de los mismos. No era su proyecto, de él, sino su proyecto, de ellos; Y esto significa que desde que se engendró la idea debía de haber dejado participar al núcleo principal que sabía desarrollarlo, ejecutarlo y seguirlo para evitar haber acabado pedaleando en solitario. O incluso habrían decidido no emprender el reto.

Salió al día siguiente, pues era sábado, a darse un paseo por los aledaños de su localidad con la bicicleta. Esta vez iba solo porque no necesitaba a nadie, y no era un sueño. Necesitaba seguir pensando el motivo por el que había seguido, pensando que todos le acompañaban, desarrollando una huida hacia delante de un proyecto que no era el de todos, sino que estaba predestinado a no culminarse y lo peor, él era el único que no lo veía.

Y nadie le avisaba. Simplemente se rendían, y se retiraban...


Se quedó, como conclusión, con algo más que una mera reflexión tras el paseo. Y se repitió que no dejaría nunca que pasara otra vez más antes de embarcarse en otros retos, ya que por su forma de ser, haberlos los habría. Decidió mientras pedaleaba que era fundamental dedicar mucho tiempo a conocer a su equipo. Y que su equipo lo conociera a él, para que ante cualquier reto nuevo, unos y otros pudieran compartir en confianza todo lo que se necesitaba para afianzar los objetivos y sobre todo recorrer un camino basado en la confianza que nunca sería sencillo, sino todo lo contrario. Pero deberían recorrer todas las etapas juntos, tanto en los momentos buenos como los no tan buenos, y el ecosistema debería cultivar que a nadie sin previo aviso se le ocurriría dejar en la estacada al resto, a no ser que se comentara y se acordara en cualquier parada o punto de inflexión del mismo.




Sí habría nuevos intentos de dejar el pelotón, pero juntos. Sí se debería tratar de generar una diferenciación, ya fuera de producto, de estrategia, o de gestión, perdurable y de valor, pero atendiendo a las capacidades y a lo que el equipo diseñara y creara. 

"Nunca más pedalearía solo, por su bien y el de su empresa".- pensó Rodrigo mientras que colgaba la bici en el soporte del garaje.

domingo, 21 de julio de 2024

REFLEXIONES SOBRE LA ELECTRIFICACIÓN DE LA MOVILIDAD

"No se trata sólo de prever el futuro, 

sino de hacerlo posible"


Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) 

Escritor francés


Me preguntaron qué pensaba sobre cómo avanzará la industria de automoción en este punto de inflexión en el que nos encontramos.

Lo que tengo claro es que en 10 años veremos más cambios que lo que hemos visto en los últimos 50. Pero, ¿Cómo serán esos cambios? ¿Quién ganará? Recordé la conversación con Marc, y repasé con mi equipo los retos principales a los que nos enfrentamos.


Primero se aprecia un camino forzado hacia una electrificación de la automoción. Al menos en Europa. Lo que plantea dudas es la velocidad de avance en España respecto al resto de Europa. Hasta ahora; pero tiene que aumentar la velocidad si no quiere quedarse en el vagón de cola, aunque también es de reseñar que los compromisos que se alcanzan y las regulaciones son muchas veces como un freno de mano sin quitar, aunque el vehículo intente avanzar.

También a reseñar los comentarios sobre los combustibles sintéticos (e-combustibles). Marc los disponía, conjuntamente con los eléctricos, en el grupo de las opciones neutrales. Deberán estar llamados a la competencia libre con los eléctricos, y la elección dependerá de los objetivos que se deseen alcanzar, más allá de venir determinada por un tema forzado regulatorio o prescripción gubernamental vía intereses políticos.

Cuando se habla de que los e-combustibles son más caros que los fósiles solemos olvidar el costo real de estos últimos cuando se incluyen los daños medio-ambientales que causan. En definitiva es la opción más rápida a la hora de reducir emisiones de las flotas, pero no es la más mediática por lo que fuera del sector profesional más técnico no es la opción más conocida o que tenga un buen puesto en la parrilla de salida.

No olvidamos, ya entrando en el terreno de baterías de eléctricos o pila de hidrógeno, que se debe tender hacia la valorización de las aplicaciones, el desarrollo de software y la ingeniería de producto, aterrizando en las de litio ferrofosfato como candidatas a triunfar en su campo, ofreciendo capacidades similares a la mitad de precio que las de tecnología actual.

Eso sí, centrarse en el valor en lugar de en el volumen depende de llegar a un tamaño adecuado, atraer talento que dé la vida por una tecnología y que crea que es presente, y por supuesto, asegurar a priori el capital necesario como inversión suficiente para generar un negocio maduro, sin sobresaltos.


Pero cuando entramos en el tema de la sostenibilidad, dudábamos si la misma se percibía hoy en clientes y en empresas como carga o como una verdadera oportunidad.

Vale, la industria se está transformando a un ritmo, se aprecia en los modelos que vemos incluir en sus ofertas, en las ferias profesionales, etc... Pero, ¿la administración? aparte de regular, ¿Dónde está el apoyo? El cliente final no sigue el ritmo, pero ambos entendíamos que era lógico. Ni conoce, ni nadie le explica dónde está su ventaja a la hora de elegir esta nueva tecnología, más allá de una más que dudosa obligación que tiene no pocos incentivos para continuar con lo anterior...

Se lo dije a Marc, y me confirmó con la cabeza, y es que llevo muchos años atendiendo al mensaje de que se necesita una mayor colaboración de todos los actores, del sector, compromiso por parte de todos, bla, bla, bla... bla, bla, bla...

Y mientras, la peña eligiendo híbridos suaves para colocar la etiqueta "eco" de turno.


Siempre queda pensar qué negocios inventaremos que se vinculen a la experiencia de usuario. Por ejemplo, qué ofrecer y vender mientras el vehículo se carga. Atentos que tenemos que competir con los móviles y las redes sociales, que aun no siendo gratuitas, ya están pagadas con la radiografía de nuestros datos, nuestra vida, o sea, con la venta de nuestra privacidad.

En este punto queda por ver si los clientes se quedarán en el vehículo, o preferirán salir a consumir los servicios que se ofrezcan alrededor del punto de carga.




Antes de despedirnos me dijo que mirara a China. Son líderes en fabricar vehículos eléctricos y digitalización del sector, pero siguen mejorando el motor de combustión a la hora de reducir emisiones, y desarrollan sin parar el sector de los combustibles sintéticos, el hidrógeno y otros sectores considerados de nicho para los que la electrificación no es una opción.

"Da que pensar".-  concluyó.