"Si tenéis un minuto, intentad resumir vuestra pasado, brevemente, y sentiros orgullosos.


Después, enfrentando el maldito folio en blanco, dibujad vuestro futuro, con pasión, con ganas de hacedlo mejor.


Será vuestro mundo, vuestro camino..."

domingo, 10 de septiembre de 2023

EL NUEVO CURSO Y CUATRO ASIGNATURAS PENDIENTES

"Enseñar no es una función vital, porque no tienen el fin en sí misma; 

la función vital es aprender"


Aristóteles (384 AC-322 AC) 

Filósofo griego



Santi iba camino de la oficina tras dejar en el Instituto a sus dos hijas, Maite y Lucía. Una, la pequeña, empezaba su andadura en primero de ESO y la mayor encaraba segundo de bachillerato, visionando al final del camino la temida EBAU, la cual remataría la primavera dando el veredicto a esta etapa que terminaba este curso y dictaría, sin duda, la sentencia para encarar el siguiente sprint de su vida, la carrera universitaria.


Pero él no lo tenía más fácil este curso. Sabía que también era un curso fin de ciclo y tenía que afrontar el mismo con un esfuerzo y mucho trabajo en su equipo para iniciar al final del mismo una nueva etapa; con más fortalezas y con un tamaño que les permitiera jugar la partida en la categoría superior de su mercado, tanto a nivel geográfico como compitiendo en operaciones de productos superiores de los que hacían actualmente.

El objetivo: aumentar la productividad, dar unos números que permitieran trabajar con comodidad y conseguir una sostenibilidad ansiada tanto por él como por todo su equipo de dirección.

Cuando Santi preparó este curso en la empresa, lo hizo pensando en conseguir posicionar el negocio en el lugar que el Consejo le había encomendado, y conociendo que todo proyecto, con el símil en mente de la contestación a la pregunta ¿Cómo te comerías a un elefante?, debe filetearse para poder afrontarlo, saborearlo y no morir de una indigestión (morir de éxito, como decía si jefe), decidió prepararlo todo dividiendo el curso definitivo, así lo definían en el núcleo más cercano de colaboradores, en diferentes bloques.

Tras estudiar muy bien lo que necesitaban, decidió matricularse  en cuatro asignaturas.

La primera, Canales de Distribución. Su objetivo era estudiar muy bien el sector en cuanto a las diferentes fórmulas que su mercado le ofrecía, pudiendo al final del curso conocer qué tenía a su alcance y como sería su mix de oferta. Qué, cómo y con quién serían las cuestiones a responder a final de curso. Pero no estaba solo para preparar esta parte, ya que había preparado el departamento con personas capaces de explorar y ayudarle en esta materia.

La segunda asignatura en la que decidió inscribirse fue la de Previsión de la Demanda. Conocía muy bien el canal clásico en el que tanto él como su empresa se habían movido durante más de 25 años como peces en el agua. Pero en esta recta final de la carrera necesitaban aprender, practicar y generar un hábito en cuanto a previsiones a medio y a largo, lo que les facilitaría la toma de decisiones en inversiones que en el pasado o no habían llegado, o habían llegado tarde generando una pérdida de servicio en el corto y de confianza a medio plazo en clientes potentes que, aun así, continuaban con ellos o no era complicado recuperarlos.

Santi era una persona equilibrada, por lo que en sus tareas de planificación y dirección siempre buscaba lógicamente ese equilibrio en los escenarios a trabajar. Era también consciente que recibir una demanda superior a través de la ordenación de las previsiones y el alcance a un mayor número de clientes a través de los nuevos canales de distribución no sería una ventaja competitiva sostenible sin alcanzar una mayor productividad en su cadena de valor. Por todo, y para evitar que su oferta no estuviera a la altura de las circunstancias, las dos asignaturas que decidió abordar durante el curso no eran otras que Calidad y Cadena de Suministro.

Tenía claro que durante muchos años habían competido con un buen nivel de calidad de producto y unos procesos de producción eficientes, pero como le decía un colega amante del deporte en general, y del futbol en particular, ahora es momento de ponernos las pilas, estudiar y prepararnos para jugar en Champions. Y amigo, esto ni es fácil ni se consigue sin esfuerzo y mucha preparación. 

Tenían que saltar de controlar y gestionar la calidad a fabricarla.

Por otro lado, la cadena de suministro, una vez implantado en nuevo ERP, y adecuado las líneas de producción, balanceado los procesos y parametrizados los productos principales, debía de crecer en eficiencia, información, flexibilidad y precisión.

Ambas asignaturas, las cuales además de mucha teoría llevaban aparejadas muchas horas de prácticas, eran vitales para el futuro de la empresa, y deberían ser las palancas para afrontar el reto de jugar en el nuevo nivel. Se convertirían en la piedra filosofal del nuevo negocio que surgiría del actual, generando la suficiente productividad para alcanzar un liderazgo en el tiempo sostenible y tranquilizador que fuera el soporte de una nueva etapa en la compañía.



Ya estaba aparcado en el parking de la empresa. Apagó el motor. Pensó en que tenían un curso apasionante por delante. Gracias a Dios, la cartera de pedidos en curso estaba en máximos históricos en la empresa. Disponía de un gran equipo experimentado, comprometido y con ganas de seguir avanzando. También, habían conseguido tener una serie de colaboradores que generaban conocimiento, apoyo y valor añadido, a modo de lo que en la época de estudiantes se conoce como clases particulares o de apoyo y lo más importante, el proyecto que le habían encomendado tenía mucho sentido y gracias al esfuerzo y el trabajo que serían capaces de generar, como siempre lo habían hecho, en equipo y comprometidos con el propósito consiguiendo unas buenísimas notas al final de cada curso.

Entró a la oficina con la ilusión de los estudiantes en su primer día de clase. Decidió saludar a todo su equipo y chequear de manera individual cómo les había ido las semanas de parón. Se sentía un aire puro, renovado, cargado de energía, positividad y muchas ganas de afrontar este nuevo curso. Y también estaba convencido que era un día en el que se despejarían muchas dudas; nuevos compañeros, nuevos profesores, quién sería el tutor de este curso, y como no, muchas ganas de saber cómo estaríamos, gracias a nuestro trabajo, y qué nota tendríamos al final de junio, antes del comienzo del periodo vacacional del años que viene...

domingo, 3 de septiembre de 2023

VIAJANDO POR EL CORE DEL NEGOCIO. DE LA ESTRATEGIA A LAS COMPETENCIAS ESENCIALES

"La vida exige a todo individuo una contribución 

y depende del individuo descubrir en qué consiste"


Viktor Frankl (1905-1997) 

Psiquiatra y psicoterapeuta austriaco




Muchos planes tenía Jaime para el domingo, pero DANA y su autoinvitación a la fiesta lo había dejado en casa desde las dos de la tarde, cuando dejó a sus chicos en la sede de la banda, a cubierto, para celebrar la típica comida de feria de la asociación de su localidad.

Llamó a Luis, antiguo profesor con el que hacía tiempo que no hablaba ya que le gustaba saber de él un par de veces al año, por lo que pensó que era un buen día para conocer cómo estaba, qué tal había pasado las vacaciones de verano y seguro que sacarían algún tema de actualidad que le reportaría conocimiento para seguir con su proyecto; esto último sin duda alguna debido a que nunca le dejaba indiferente.


Le cogió el teléfono a la primera, y tras repasar estado personal, familia y planes hasta fin de año aterrizaron en algunos conceptos básicos que rondaban la cabeza de Jaime. 

Se trataba de volver a pensar sobre las raíces, los cimientos, y sobre todo reconocer si el camino emprendido formaba parte del proyecto en origen, ya que para él era importante, y esto lo hacía mucho, una vez que estaba en marcha preguntarse por qué iban en esa dirección, cuál era el objetivo y sobre todo, si todo lo que se proponían hacer era parte de la construcción de lo que había bautizado como El Propósito.

Luis enseguida tomó el timón y le embarcó en una aventura guiada para activar el pensamiento crítico organizacional.

Le hizo repasar sobre el subsector elegido como básico en su empresa. Sabía que le estaba apuntando al Core Business. Y le indicó que comprobara si el que le resultaba al contestar era el objetivo de negocio principal en torno al cual se había estructurado o se estaba estructurando el resto. ¿Incluye la misión, y define los principales o prioritarios productos o mercados?

Le hizo pensar en la capacitación de su personal, y por supuesto su conexión con el proceso de negocio. De esta manera, se podría definir qué parte del proceso es externalizable y cual no, qué activos hay que mantener, cuales se pueden vender y finalmente con qué otras empresas se pueden establecer alianzas, o incluso joint ventures.

Charlaron sobre estrategia competitiva, como revisión al plan de largo plazo que estaba dirigido a explotar fortalezas desarrollando capacidades y aprovechando las oportunidades que el entorno y el mercado les brindaba. Se pararon en los riesgos y amenazas algo más que de costumbre, tal vez por todo lo que les había pasado desde ese punto de inflexión que fue el mes de marzo del 2020. 

Objetivo principal: generar una posición ventajosa en los mercados pero que fuera sostenible.

La última frase era la búsqueda de la ansiada Ventaja Competitiva. Habían actuado en algún momento de la historia de su empresa en esta situación, o al menos esto pensaba Jaime. Ahora lo tenían más difícil. Se trataba de poseer una ventaja única y sostenible respecto a sus competidores, permitiendo además obtener unos mejores resultados que el resto.

E intentaron dibujar en sus cabezas mientras la conversación continuaba esas ventajas, que podían ser variopintas y diversas: ventaja en el servicio, ventaja en la estructura de costes, ventaja en la ubicación, ventaja en los contactos, en la reputación, en la tecnologías, etc...

Se le ocurrían varias cosas, pero tenía que contestar sobre dos requisitos para comprobar que eran ventajas competitivas o no:

1) ¿Somos en eso superiores respecto a los competidores pero no de manera puntual?

2) ¿Es esa ventaja verdaderamente difícil de imitar?

Le entraron ciertas dudas, pero sí que tenía claro que parte de la misión de la dirección era no cesar nunca de buscar fuentes de ventajas competitivas que procurasen resultados significativos en cuanto a la generación de valor. 



Siempre al colgar, tras hablar con Luis, la cabeza le iba a un ritmo frenético; era como las radiales de esa gran ciudad en hora punta. "A este chico le bulle la cabeza".- se sorprendió sonriendo con cariño mientras recordaba esta frase de su abuela materna.


Se quedó un rato pensando y aterrizó en su gente, los actores que hacían posible que la visión se hiciese real, y por supuesto en las competencias esenciales, siendo las mismas un verdadero amalgama de aprendizaje colectivo de la empresa. Estas son la manera en la que se coordinan las diferentes habilidades y se integran las tecnologías, siendo la verdadera fuente de valor. Para entenderlo, le habían dicho que las competencias esenciales eran como las raíces de un árbol frutal, que no se agotan, sino que con el tiempo se refuerzan. Pero deben estar muy bien coordinadas, y trabajar como equipo, sin actuar unas en contra de otras. Y volviendo a la ventaja competitiva, trabajar mucho para que las mismas sean difíciles de imitar y de un carácter único en cuanto a la combinación de tecnologías y habilidades.


domingo, 27 de agosto de 2023

LIDERAZGO RÍGIDO Y CON ALGO DE HIPENGIOFOBIA

"Uno es para siempre responsable de lo que domestica"


Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) 

Escritor francés



De repente, y tras abordarle en su despacho a media mañana, Luis le preguntó por sorpresa por cómo veía a su hijo; pero era una pregunta que no esperaba respuesta tan profunda porque una vez metidos en faena, tras escuchar parte de lo que Felipe quería transmitirle, se levantó rápido y se despidió debido a que tenía otra reunión programada. Tal vez por falta de tiempo o tal vez por no esperar algunas de las respuestas que le estaba relatando su responsable de RRHH, la charla sobre un tema tan importante como la sucesión en la empresa se pospuso para otra ocasión.


Felipe se quedó un rato solo, reflexionando sobre lo que había acontecido, pero desde su punto de vista, sus responsabilidades como jefe del departamento de personas y su puesto en el comité de dirección le daban la autoridad y a la vez generaban la obligación de cuidar el relevo de liderazgo al máximo nivel en la empresa.

Y es que Luis Jr. había crecido mucho y bien en la empresa, sobre todo en los años que fue rotando en los distintos departamentos, eso sí, siempre tutelado por mandos intermedios, y en el último lustro como segundo de 3 de los 5 directores que formaban el comité de dirección tampoco lo estaba haciendo mal (o bastante bien, todo hay que decirlo).

Pero a Felipe, tras concertar con su jefe que era el momento de meter una marcha más en la formación interna de su hijo, una serie de detalles no le estaban sonando bien, algo así como ir escuchando la sinfonía un poco desafinada y poco fija en cuanto al ritmo de la misma.

Estaban acostumbrados a un liderazgo flexible, firme cuando era necesario, pero siempre abierto al dialogo, por lo que para el equipo más cercano a la propiedad, así como para los mandos intermedios la participación en cualquier proyecto, la proactividad para poner al descubierto ineficiencias y valorar oportunidades afrontando los retos era parte del ADN de la empresa, por lo que durante el gobierno de Luis siempre había habido un ambiente de confianza y de sentirse como en una auténtica familia en la que todos aportaban, y sobre todo, importaban.

Pero Luis Jr. era diferente. Estaba cambiando a la par que su padre le iba dando cancha en asuntos cada vez de más importancia y que descubrían su liderazgo, el cual dicho sea de paso no tenía que ser un clon del de su padre, pero iba poco a poco tildándose de una forma de dirigir muy poco flexible.

Como Felipe le decía con algún otro ejemplo: "Siempre que afrontamos un nuevo proyecto o tenemos una reunión provocada por algún problema a resolver, lo que trae Luis a la reunión en la cabeza es lo mismo que resulta tras la reunión, el análisis y los pocos comentarios o aportaciones que permite que el equipo de dirección o algún especialista realicen. Nunca da su brazo a torcer, y cada día la gente evita enfrentarse o aportar en las reuniones porque encima el que se mueve, poco a poco, no sale en la foto con el destinado a sucesor."

Estaba claro que todos los directivos de la empresa quieren una transición cómoda, justa y si puede ser, que mejore y se adapte a todos los cambios que la época y la situación compleja actual requiere. También es cierto que el liderazgo de éxito de los años 90, poco a poco, debe dejar paso a liderazgos que entiendan un entorno hostil, cambiante, incierto y que exige "coopetir" incluso, debido a un mundo global y en resumen, muy VUCA.

Por ello, la propiedad y la alta dirección están abocados a llevar al límite la cualidad del liderazgo flexible. Lo que Luis en esencia era; abierto, escuchante activo, flexible y si se puede definir en una palabra qué provocaba en sus equipos se podía decir que la misma era "empoderamiento".

Por lo tanto, o mucho cambiaba la situación, o Luis Jr. no podría tener a nadie del equipo de su padre al cargo cuando el relevo se produjera si continuaba siendo un líder rígido, que no cambiaba nunca de opinión, y además, lo de escuchar no era su fuerte.

Por otro lado, también le había llamado la atención a Felipe, y últimamente cada vez más, que cuando una solución adoptada por consenso en el consejo para la resolución de un problema, o se había tomado un camino para afrontar un nuevo proyecto o reto, y éste había sido un fracaso,  en pequeños foros y con una camarilla que había formado a sus pechos, Luis Jr. criticaba al resto del equipo y siempre apostillaba que él lo hubiera hecho distinto, pero...

"Donde manda capitán no manda marinero".- Era su frase favorita, la que siempre remataba cualquier reunión o charla sobre algo que no había salido bien. 

Y es que  si hay algo en la vida que se repite desde que nacemos no es otra cosa que el fracaso o los errores. En todo lo que hacemos hay una alta probabilidad de perder. Se trata de aprender rápido y que el error cueste lo menos posible, pero hay de aquellos que no aprendan o toleren convivir con los errores que les seguirán toda su vida. Por este motivo, no asumir errores nunca y menos aún responsabilidades puede ser algo que nadie en la vida, pero menos un jefe, puede tener como receta para al final del camino alcanzar una carrera personal o laboral de éxito.




Felipe sabía que tarde o temprano Luis querría volver a hablar de la posición de su hijo, cada vez más rígido en sus forma de dirigir y con cierta tendencia a la hipengiofobia, por lo que preparó un plan para intentar, con el beneplácito de su jefe, reeducar al heredero en una posición de dirigir con la mente más abierta y descubrir cual era el verdadero problema para no aceptar nunca como suyas las decisiones que tomaban en común y responsabilizarse tanto de los éxitos, pero sobre todo de los tropiezos. Felipe quería saber si este tema era causado por miedo a equivocarse en público, miedo a no estar a la altura de su padre o de su equipo de dirección, miedo a someterse al juicio de los demás, miedo a descontrolarse por falta de seguridad en sí mismo o miedo a ser impopular por decisiones difíciles y a veces, por qué no, equivocadas.

domingo, 20 de agosto de 2023

BACK TO WORK

"La historia es un incesante volver a empezar"


Tucídides (460 AC-396 AC) 

Historiador ateniense


No era un día cualquiera para Jana. Estaba sentada frente al portátil en el despacho de su casa, pero se sentía mejor que nunca, ya que después de varios años la decisión de estar en el hogar una semana completa tras la vuelta de vacaciones de verano, antes de volver a la oficina, le había sentado muy bien.


Era consciente que mañana tocaba tomar tierra, pero la semana de organización, planeamiento, ordenación de ropas, utensilios de viaje y tareas pendientes que se había marcado tanto en el hogar, como un par de temas que había programado para estudiar del trabajo, más estratégicos, le habían ido preparando para un aterrizaje suave y sin quebrantos.

Sabía que todo había ido bien durante su ausencia, ya que no había perdido el pulso a lo que iba acaeciendo en la empresa; nunca le había faltado un toque de algunos de sus colaboradores que habían surfeado muy bien todos los temas y cuando la habían necesitado allí había estado ella, resolutiva pero sin intromisión alguna, respetando a los mandos tal y como se lo merecían.

En fin, todo estaba listo para que el estrés de dejar maletas, enseres, y el hogar desordenado no turbara la vuelta. Revisó la lista, y menos una visita periódica a su médico y un par de cenas que aún le quedaban con familiares y amigos todo estaba en su sitio.

Dedicó un par de horas a fijarse objetivos para un par de meses en adelante en esta importante etapa que sería el nuevo curso. Escribió dónde había dejado temas inconclusos y determinó lo que quería conseguir en otros tantos, incluyendo una lista de recursos que necesitaría y una aproximación en plazos, porque como ella siempre decía, el qué debe ir acompañada de un con qué, y también un cuándo.

Se pesó, y vio que todo había ido bien, pero que debería intensificar un poco el cuidado de su dieta, volviendo a la rutina, y aumentando los ejercicios físicos diarios, para lo que se planeó una hora al día que por su bien no debería saltarse desde el mismo lunes, o sea mañana mismo, que era la fecha en la que le tocaba volver sí o sí al temido día a día.

Se saltó la siesta y se propuso no tomar café en la cena, más que nada para prevenir una noche que se iniciara algo nerviosa, y que no le permitiera conciliar un sueño que debería ser vital para entrar en la semana con un excelente pie. No esperaba un día sencillo, por lo que cuanto más descansada llegara mejor y de manera más enérgica podría afrontar el mismo.

Ordenó las tareas a corto y puso la lista por orden, dejando en un principio las más sencillas y básicas, de tal manera que fuera rodando la jornada, la semana, y poco a poco, colegas y clientes fueran entrando en la dinámica sin avasallar. El ritmo hay que ir cogiéndolo de manera progresiva, y no debe entrarse al sprint de inicio, sin un calentamiento adecuado. Además, el ir cogiendo confianza le iría llevando a afrontar problemas y tareas más delicadas e importantes. 

Decidió comer con un par de colaboradores con los que tenía un proyecto de gran importancia para la empresa, y de esta manera podría conocer el estado del mismo y repasar los puntos aplazados, recogiendo el feedback de lo que necesitaban de ella, lo cual le serviría para ajustar parte de su agenda en las próximas semanas.

Repasó los compañeros que estarían todavía de vacaciones, los que volvían cuando ella, y los que ya habían terminado su periodo de vacaciones hace unos días, decidiendo que invertiría unos minutos en conversar con ellos, entendiendo que un buen ambiente tras las vacaciones en el entorno laboral era fundamental en términos de productividad. En ese momento recordó que no era la única que había descansado, y que volvía al tajo, por lo que que el resto estuviera en su misma situación haría que la puesta en marcha, tirando de empatía, fuera más sencilla si se iniciaba trabajando en equipo que de manera individual.




Bajó del despacho, se puso a las órdenes de su pareja como pinche en la cocina (le gustaba ser la ayudante cuando él hacía la paella fin de verano, como todos los años), descorchó una botella de vino y dio gracias a Dios por haber podido disfrutar con amigos y familia de las vacaciones y también, por qué no, de tener fecha y hora para volver a trabajar, lo que significaba que podría comenzar a llenar la hucha que le permitiría volver a disfrutar el año siguiente de un periodo estival al menos igual al que acababa de terminar.

domingo, 6 de agosto de 2023

LA MALETA DEL DIRECTIVO

"Ningún descanso me redime del trabajo; 

la noche persigue mi reposo al día y el día a la noche"

Horacio




Juan estaba haciendo la maleta para iniciar al día siguiente su periodo de vacaciones de verano. Pensaba, como todos los años, que las necesitaba más que nunca. También reconocía que llevara lo que llevara, tenía que dejar hueco para el móvil y el portátil, por eso de que la desconexión total es imposible y si alguien de su nivel en el organigrama le decía que lo hacía, simplemente sabía que le estaba mintiendo.


En primer lugar, elegir la fecha de Agosto no es baladí. Está claro que es la temporada de vacaciones por excelencia y su elección viene propiciada por un descenso de la actividad, a nivel general en muchos sectores; y el suyo no era una excepción. Y qué mejor cuando sus clientes descansaban que aprovechar para bajar el ritmo y recargar las gastadas pilas internas.

Pues bien, Juan comenzó metiendo en su maleta muchas ganas de disfrutar de su mujer y sus hijos, no dejando sin meter en un hueco el objetivo de descansar y un par de libros que nada tenían que ver con su negocio, pero que tras un par de recomendaciones había comprado pensando que en las vacaciones de verano sería el momento idóneo para relajarse todo lo que pudiera mientras los leía.

Miró hacia el portátil y el móvil, ambos haciéndole ojitos. Les tranquilizó al momento, ya que tenía preparada la mochila con cargadores y todo lo necesario para que antes de que todo el ecosistema de cada día vacacional comenzara a aparecer en las zonas comunes dispuestas para el disfrute, pudiera avanzar y verificar que lo urgente e importante quedaba revisado, delegado o solucionado, según los casos.

Ni que decir tiene que su grado de responsabilidad en la empresa implicaba estar siempre disponible para clientes y compañeros, por lo que eso de apagarse quince días, y/o ni siquiera una semana era ciencia ficción (y tampoco hubiera podido aguantarlo, pensó él mismo).

Eso sí, para conseguir que cuando tocaba enfocarse en el asueto y los momentos regeneradores de descanso total debía de ser muy estricto en la franja horaria para ponerse al día con correos y llamadas, tema que la tecnología le había resuelto hace tiempo recordándole si estaba en "tempo" de setas, o de Rolex. Su experiencia en el pasado le demostró que nunca perdió la oportunidad de recolectar unas u otros...

También una desconexión excesiva le llevaba siempre a una peor preparación o puesta en marcha del denominado inicio de nuevo curso. Y en ese momento recordó cuando Pepe, un colaborador, le había dicho que le llamara durante las vacaciones sin problemas, ya que se iba al piso de la playa durante todo el mes, y le vendría bien desconectar un poco de las vacaciones (en ese momento a Juan le salió una pequeña mueca perversa a modo de sonrisa incómoda, como dudando que se necesitara desconectar del tiempo de desconexión; pero y si sí).

Pensó por bien que esta parte no estaba reñida con el merecido descanso, por lo que volvió a su maleta. Llegó a una parte de la misma que le recordó actividades realizadas el último verano, dibujándosele una sonrisa en su cara de las que ocupan de oreja a oreja. Era una parte en la que había hueco para cocinar, leer, hacer deporte, pasear y darse un chapuzón de vez en cuando.

Miró lo que le faltaba por meter y el hueco que tenía en el equipaje que se había propuesto llenar. Observó que había metido un gran reloj. El mismo era voluminoso. Se quedó pensando y decidió sacarlo; su objetivo era disfrutar mientras descansaba con la familia y amigos sin mirar el reloj, y que el tiempo no fuera uno de sus problemas ni siquiera secundario, por lo que rellenó ese hueco con un planificador de viaje sin destino, sin fechas, sin horarios y sin relojes que apretaran las actividades y el paso de las jornadas. No importaba nada, salvo la buena mesa y la mejor compañía.

Miró un pequeño hueco y decidió rellenarlo con una libreta y un estuche con bolígrafo y lapicero (por esto de los croquis que no cesaba de hacer, aunque sabía que era muy, pero que muy malo dibujando, por cierto) que había adquirido en su último viaje a la delegación que tenían en Mérida. Y es que le gustaba anotar todo lo que se le ocurría, tanto al final del día, ya en la terraza, cuando tomaban el último refresco, como los ideas que surgían mientras caminaban en su paseo matutino, dialogando con su pareja o con el resto de la cuadrilla que formaban esta aventura de verano.

La tranquilidad, la minoración de la agenda y el estrés, así como el cambio de entorno y estar fuera de la oficina le proporcionaba ver la caja desde fuera, desde otro enfoque. Todo esto le permitía ver las cosas de diferente manera, cruzando lo personal con lo profesional, el ambiente de ocio con los problemas del día a día, y al final generar soluciones creativas que sin  salir del ambiente laboral se le hacían cuesta arriba, incluso a veces hasta parecerle irresolubles.




Por último, echó en la maleta unos prismáticos y un audífono. Esta parte del equipaje tenía que servirle para agudizar por un lado la capacidad de escucha, y por otro aumentar su visión de largo. Quería ser capaz de ver más allá de un pequeño radio, visionar el horizonte, distinguir más allá del cielo más cercano. Y además, se había propuesto escuchar a la naturaleza, a su familia, a sus amigos, a otras formas de pensar, y también, por qué no, escuchar cada noche el ritmo del mar, ese mar que sin más remedio le llevó a recordar la canción de Celtas Cortos, uno de sus grupos favoritos desde su etapa de adolescencia, que decía algo así: "Es el agua del ritmo del mar, que a todos los enanos da la sal, cabalga en tu pelo al sembrar, las corrientes submarinas de la mar." y continuaba de esta manera: "Si te dejas muchacha llevar, verás cosas que nunca soñarás, con la música en vena tendrás, la magia que te falta y a volar".