"Si tenéis un minuto, intentad resumir vuestra pasado, brevemente, y sentiros orgullosos.


Después, enfrentando el maldito folio en blanco, dibujad vuestro futuro, con pasión, con ganas de hacedlo mejor.


Será vuestro mundo, vuestro camino..."

miércoles, 31 de diciembre de 2025

2026: QUERERME PARA QUERERTE

 Unos zapatos en la orilla del Danubio. 

"Se les ordenó que se quitaran los zapatos

 (los zapatos eran valiosos y podían ser robados y revendidos por los milicianos tras la masacre),

 y fueron fusilados al borde del agua para que sus cuerpos cayeran al río 

y fueran arrastrados."



Este año cambié el último paseo en los alrededores de los molinos por un río, por unos puentes, por unos zapatos...


Seguí mi paseo matutino, por debajo de 0º C, todavía sin entender qué odio puede haber en la humanidad para precisamente eso, dejar de ser humanos. 

Y mientras me preguntaba: ¿Nos falta el amor en esta nuestra sociedad? ¿Hemos aprendido algo?

Puede que pensemos que la gente es más importante que incluso nosotros mismos, o que el amor universal es lo que debería solucionar nuestra falta de humanidad, ese que no espera nada a cambio, pero lo mismo es que el momento requiere quererse un poco más a uno mismo y esperar reciprocidad. Soy fiel y quiero fidelidad, soy honesto y quiero honestidad.

¿Cómo puedo entrar en la ecuación del amor si no pido nada para mí? Y entendí que era el momento de "cuidarme para cuidarte" en todos los ámbitos de la vida (pareja, amigos, familiares, compañeros...). Porque no puede existir amor hacia los otros si no existe la dignidad, y para cuidarse no se requiere negociar con los principios que rigen nuestro destino.

Y pensé en cómo distinguir la autoestima, exógena, la cual depende siempre de los resultados de lo que había entendido como amor propio, el cual va mucho más allá, valorándonos de manera personal en cuanto a la dignidad, el autorespeto y todo ello de manera independiente de los resultados.

En esta parte se unió al paseo Dani, con su paraguas blanco, el guía que nos había enseñado Buda la tarde anterior.

Y me propuso que debería tratarme a mí mismo como trataría a esas personas que más quiero en este mundo. Ni más ni menos. Se trata de cambiar el tablero de juego del amor por otro donde no solo se da, sino que también se recibe.

Y hablamos sobre valores y principios. Y de cómo no se negocia cuando se habla de vivir en una verdadera relación emocional o, lo que es lo mismo, cuando se está inmerso en unas relaciones afectivas de igual a igual.

Charlamos de los conflictos cuando todo está vivo, y me aclaró que son mejores los desacuerdos amistosos que los acuerdos perezosos, los cuales huyen de la discusión y no arreglan nada.

Y repetía un mantra que entendía que debía estar presente en toda relación: "Quererme para quererte".

"Amor propio".- volvió a resonar en mi cabeza.

Y avanzamos estando de acuerdo en que una manera de recibir amor es sentirse humano, escuchado. La otra parte nos reconoce cuando nos escucha, porque con esa postura nos indica que tenemos temas importantes que decir y que vale la pena atendernos. Y remató que no es el odio lo que se opone al amor, sino la indiferencia. 

"Que tu dolor me duela. Si no te duele, no me mereces", rezaba en la pizarra de una cafetería local donde paramos a tomarnos un café. Y separarse de quienes no les duele tu dolor es urgente e incluso celebrable.

Me dejó solo pensando, al otro lado del Puente de las Cadenas. Pensando en las personas que en diciembre del 45 todavía tenían esos zapatos en sus pies, sin pensar dónde acabarían unos días después.

Y pensé en que no puede haber amor sin amistad, y recordé que la amistad es no tener que explicar el chiste a la otra parte, y que el poder de toda relación lo obstenta el que menos necesita al otro. 

Me levanté acercándome a una piedra que tenía una frase escrita: "No te necesito, te prefiero".

Y volví a darle vueltas al amor propio, el cual dura toda la vida. Y me invité a iniciar un proceso de desaprender y a desobedecerme a mí mismo. Y recordé a tantos y tantos amigos que habían pasado por mi vida. "Me alegro de que existas."- pensé.

Pero también recordé a los que necesitan controlar. Y me reté a alejarme del control, de la policía del pensamiento, de los que intentan decirnos en qué pensar y qué decir. Estaba claro; si te he visto, no me acuerdo. Fuera.

Y repasé a esa gente que había conocido siendo valiente para amar, sin miedo a la pérdida, pero salvando del precipicio a su salud mental ante tanta barbarie. El ser no se ataca, se respeta; y el comportamiento se corrige, eso sí. Porque si algo es humano es la imperfección. Y por ello, cuando se habla de amar, se trata de amar el dolor, la alegría, los errores, la existencia, la vida, las luchas, los fracasos...

Y tenía claro que buscar la perfección es peligroso porque nos aleja de la esencia del ser humano; y eso es lo mismo que alejarse de nosotros mismos como especie. Porque la distorsión del amor propio es una suma de egoísmo y narcisismo.

Nos sentamos de nuevo mirando el caudaloso Danubio. Ella había vuelto de un paseo por la Avenida Andrassy. Y hablamos de cómo la autonomía es importante porque es libertad. ¿Cómo decido sobre mí mismo? Elegir sin pedir permiso y decir lo que uno piensa, siendo asertivo, sin faltar el respeto a nadie. Y convenimos en que no puede haber una buena relación sin autonomía, sabiendo que la libertad importante es la interior. La que piensa como quiere, la que siente como quiere.

Nos dimos la mano, lloramos mientras el Danubio guiaba sus aguas hacia una muerte digna en el mar. Y ahora, en silencio, sabíamos que si alguien duda que te ama, es que no te ama. Porque a los enamorados hay que frenarlos y no empujarlos.Y tras tres días olvidados del ruidoso mundo decidimos celebrar que existimos, y tratarnos mejor que a nuestro mejor invitado.




Porque el amor empieza por casa y nadie puede amar si no se ama primero a sí mismo.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

CUENTO DE NAVIDAD 2025

"Vivir no es sólo existir, sino existir y crear,

saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar.

Descansar, es empezar a morir"


Gregorio Marañón (1887-1960) 

Médico y escritor español.



Había quedado con todos para leer su mensaje, tal como él les había comentado a través del personal del hospital.

Ella volvió en coche a casa con sus hijos, ya sin lágrimas en los ojos, enrojecidos, pero aceptando que ahora tocaba pasar página, vivir por y para los que quedaban a su lado, y sacar adelante a su familia con las cartas que le habían tocado jugar su partida de vida.

Todo había ocurrido hace una semana, justo siete días antes de Navidad. No habían llegado a tiempo. Un infarto se lo había arrebatado de manera fulminante, pero les había dejado una carta en un sobre que quería que leyeran todos juntos: ella, sus hijos, sus dos mejores amigos y sus padres.

Abrió el sobre y suspiró profundo empezando a leer de su puño y letra (reconociendo esa escritura tan poco cuidada y difícil de entender):

"Sé que no vais a llegar antes de mi partida. Por lo que he oído en la ambulancia, no creo que pase de esta noche, así que he decidido escribiros mi último cuento de Navidad (quién me iba a decir a mí que partiría con tanto adelanto).

En primer lugar, lamento no haber tenido la valentía de haber vivido mi propia vida tal y como la soñaba, sino estar preocupado siempre de qué pensarán los demás. No perseguí mis sueños con la fuerza que se requería. Y mi mensaje a mis dos hijos, a quienes tanto he querido, es que dejen de mirar hacia afuera y comiencen a dirigir su vida hacia lo que para ellos sea realmente lo que quieren conseguir, sin tener en cuenta lo que digan o piensen los demás.

No hay remedio, pero me arrepiento de tantas largas jornadas, de muchos viajes lejos de donde estábais vosotros y de esos importantes eventos perdidos. Recitales, bailes, paseos, desayunos, meriendas, juegos. En definitiva, mientras trabajaba me perdí cómo   crecíais, cómo aprendiáis,  cómo forjabáis vuestra personalidad y luchabáis con vuestra adolescencia mientras os despojabáis de la capa de la niñez y os ibáis convirtiendo en adultos. Y cómo mis ansias de "triunfar" (según mi erróneo pensamiento) no me dejaron disfrutar más de la compañía de mi mujer, ayudándola con todo, siendo un verdadero socio, codo con codo, y no un desconocido a distancia que volvía a casa cansado, malhumorado y sin energía para absorber con amor la verdadera esencia de la vida.

Me reviso rápido desde niño y me veo reprimiendo siempre mis sentimientos para mantener la paz con los demás. Conformista a veces, cierto, y otras sin ser realmente como quería ser. Me recuerdo algo deprimido, incluso con una ansiedad crónica que me acompañaba como un ruido sordo, cansino, siempre a mi lado, tirando de mi energía y preparando mi final. Me vuelvo a arrepentir, ahora que estoy en modo despedida, de no haberlo intentado, diferente, atrevido, firme, pero al menos según el camino que mis sentimientos me marcaban.

Me gustaría llegar y despedirme de muchos amigos que están todavía cerca, y de otros que se han quedado en el camino. Ahora es tarde, por lo que al menos vosotros dos podréis ser testigos y portavoces de los amigos que nunca deberíamos haber dejado de compartir, salir, disfrutar y conocer mientras la vida nos cambiaba, o por qué no, erosionaba. No derrochéis tiempo en redes, pantallas y series, y sí en salir, ayudar, saber de los vuestros y reuniros cuanto más, mejor. Perderos el capítulo no será motivo de arrepentimiento; ese café que negaste, sí.

Ahora, sin fuerzas, sin tiempo, me doy cuenta de que la felicidad no es un estado sino una elección. Y yo no he cumplido, pero quiero que mis últimas palabras resuenen en vosotros para que no os quedéis atrapados en hábitos o viejos patrones que nos encorsetan en una vida que no es la nuestra. Vivid sin miedo, no finjáis delante de los demás, y sed fieles a vosotros mismos. 

Sé que solo ha pasado una semana. Pero debéis recordar que hoy es Navidad, que significa Nacimiento, y conmemora que Dios ha nacido entre nosotros. Pensad que mi muerte y mis arrepentimientos son el nacimiento de vuestra vida, vuestra nueva vida, y marcad este día como el inicio de una nueva forma de vivir, de compartir y de virar vuestro rumbo hacia lo que de verdad importa.

Os dejo unas notas para que las llevéis con vosotros. Y por favor, celebrad juntos en la comida de Navidad en mi memoria todo lo que habéis vivido, pero sobre todo lo que os queda por vivir."


Había dejado siete tarjetas con algunos consejos. En silencio, sin leerlas, la viuda las repartió y se despidió cogida del brazo de sus dos hijos. Había sido una semana dura para ellos, para todos, pero estaba segura de que algo nuevo había insuflado esta carta en sus corazones que cambiaría el futuro para siempre, y sabía que para bien.


domingo, 14 de diciembre de 2025

TALENTO SENIOR: AMENAZA U OPORTUNIDAD

"La edad es sólo un número, algo para poner en los registros. 

El hombre no puede retirar su experiencia, debe usarla. 

Con la experiencia se logra más con menos energía"


Bernard M. Baruch (1870-1965) 

Financiero y asesor presidencial estadounidense


Tomás tenía más de 65 años y se había quedado sin trabajo hace un par de años. Su familia y amigos le habían aconsejado insistentemente aprovechar lo cotizado, cobrar dos años de paro y retirarse.

Así piensa la sociedad. Cumplir cincuenta y pico y dejar de formarse, dejarse llevar y acabar pensando que es hora de esperar para retirarse cuando toque sin seguir invirtiendo en tu yo profesional.

"Descansar como si se estuviera cansado", se quejaba. No tiene mucho sentido. Y se trata de algo muy de nuestra zona, del sur de Europa. Porque en países norteamericanos, o centroeuropeos, hay signos de ocuparse de manera más flexible, y con más años que en nuestro caso. No se ponen tantas barreras, ni para seguir aportando valor, ni para emprender.

Pero él decidió no hacer caso y buscar un nuevo empleo. Y lo encontró. Demostró que no es cierto que los Seniors no estén en edad de adecuarse, formarse y trabajar de manera flexible y de una forma más eficaz. Tomás me comentaba que seguir en el mundo laboral era lo mejor que le había pasado, ya que no podía jubilarse a la edad en la que lo hizo su abuelo. 

Según su visión se trata de disponer gracias a la edad de una inteligencia cristalizada, una visión sistémica, y capacidad 360º de entender la realidad. Unir todos los puntos sabiendo explicar el por qué pasan las cosas y el por qué a veces no.

Y me habló de la intuición. Y me la definió como la capacidad inteligente que se ha acumulado y trabajado, surgiendo la magia en decisiones difíciles por eficiencia, a su debido momento. Respuestas que no son cristalinas para un Junior, pero sí que las vislumbra un Senior.

Llegados a este punto, nos preguntamos qué es mejor, concluyendo que la unión de los dos mundos es lo que verdaderamente crea valor y genera riqueza. Los equipos de alto rendimiento se construyen con lo mejor de los dos mundos, mediante equipos transversales y uniendo varias generaciones, aprovechando el potencial máximo de cada una de ellas.

Pensamos en la matriz de funciones de una organización y de sus necesidades; y hay que elegir talento tipo según necesites luchar en un mercado innovador o en un mercado maduro.

Estábamos de acuerdo que en un alto porcentaje se trataba de sesgos y prejuicios. En el pasado los mayores cuidaban de los jóvenes, y llegado el momento los jóvenes debían cuidar de los mayores. Esto debería volver. Se trata de admirarse, respetarse, cuidarse entre generaciones en lugar de competir por edad. Pero esta parte era por nuestra parte como un canto al sol dibujado de cierta nostalgia. O sea, cosas del pasado, porque ahora todo ha cambiado.

Hablamos también de la ausencia cercana de talento que necesitamos normalmente en nuestra zona, por lo que el profesional senior pudiera ser una herramienta más para completar plantillas dañadas en situaciones de necesidad de rápido crecimiento.

Y repasamos a los Junior. La gente joven y de media edad creen hoy que el empleo para toda la vida ya ha desaparecido, cuestión muy diferente a lo que le pasaba por la cabeza a nuestros abuelos o padres. Ahora aceleran el crecimiento y el aprendizaje y en un par de años negocian en otra empresa para saltar de nivel, tanto laboral como económico. Tomás le llamó a ese tipo de profesional "turista laboral". Y entonces apareció la idea que podíamos encontrar profesionales seniors más estables que pudieran generar más estabilidad en la empresa. Nos prometimos explorar esta idea.

Me recomendó primero crear un dialogo interno en la empresa para prepararnos para este tipo de profesionales. Después, tener un plan sobre ello y empezar a medir la diversidad generacional de nuestra empresa. Y no preparar a este tipo de profesional para una salida futura, sino para que sigan adaptándose a los nuevos tiempos y puedan competir en un mercado marcado por la incertidumbre como es el actual.

Acabó diciéndome que, para él, el trabajo a esta edad es bueno, le hacía sentirse joven y además útil, y creía que era un tema estratégico no solo para la persona, sino se atrevió a decir que era muy bueno para el país.

Quería donar experiencia, visión sistémica, resolución de problemas complejos, por un lado. Y por otro, recibir mucha flexibilidad, entendiendo la misma no como trabajar menos, sino adaptado mejor a lo que necesitaba. Incluso estaba dispuesto a negociar y minorar su salario adaptándolo a las circunstancias.

 

Va a llevar su tiempo. Hay que prepararse por si pierdes a una edad senior el empleo. Y cuando ocurra habrá que gestionar el duelo que esta etapa requiere. Será un tiempo de transición impuesta, de inicio, en una situación de soledad forzada. Y se necesitará entonces nuevas herramientas, nuevos conocimientos, nuevas habilidades...

Y aterrizamos en la apertura a nuevas redes externas, muy necesarias en el presente para cualquier negocio y en el futuro cuando necesitas encontrar un nuevo rol o trabajo. Estar abierto a nuevos contactos te abre a nuevos aprendizajes y conocimientos no endogámicos. Se trata de despertar de la ignorancia de darte cuenta de no saber nada, y emprender el camino de la obsesión de la formación y el aprendizaje continuo y necesario.

 



Pensé ya en casa que la conversación había sido como un toque de atención a ejecutivos maduros. A líderes que descartan talento Senior. Pero sobre todo a la sociedad que debe transformar el problema de una población que envejece en una oportunidad.

No envejecen las personas, sino las ideas. Las empresas no pueden perder el talento Senior en un entorno incierto y con problemas laborales. Y acabé confirmando  que el futuro no es de los jóvenes sino de los profesionales que nunca dejaron de aprender, independientemente de la edad.

domingo, 7 de diciembre de 2025

DOBLEGARSE SIN ROMPERSE PARA VENCER

"La decisión del primer beso 

es la más crucial en cualquier historia de amor, 

porque contiene dentro de sí la rendición"


Emil Ludwig (1881-1949) 

Escritor alemán



Le pregunté directamente por qué no había luchado y se había puesto al servicio de ese jefe cuando el puesto estaba al alcance de ambos y hubiera crecido antes en la organización.

Analía lo tenía claro y me dio una lección: "Si eres más débil, no tiene sentido que luches para que te fulminen en una batalla sin sentido".

Me senté y nos tomamos un largo café. Me había golpeado con su respuesta y sentí curiosidad por su forma de gestionar el tema de las luchas internas en la empresa.

Me enseñó que nadie se alinea con el débil, porque además, si lo hiciera, saldría perdiendo. Entonces, en su opinión, es mejor mantenerse al margen. Y me indicó que siempre los débiles acaban quedándose solos en el ring, por lo que deben someterse al más fuerte. 

Seguimos charlando y me dijo que la debilidad no tiene por qué ser mala, y sobre todo durar para siempre. Los tiempos y el entorno cambian, y el fuerte se puede debilitar mientras el débil se prepara fortaleciéndose.

Se lo pregunté y me lo confirmó. Analía había crecido muchas veces en las organizaciones en las que había trabajado y se había rendido muchas veces también. Me garantizó que al rendirse había escondido su poder (a veces solo potencial) y había provocado que su oponente se confiara; ella había podido recuperarse, ganar tiempo mientras que la otra parte se erosionaba y en el momento justo había actuado. Sí, podría hablarse en cierto modo de una venganza diferida.

Analía lo tenía claro. Sonrisa inteligente. Sabía que lo contrario, una reacción exagerada, aunque a veces con razón, ante el enemigo, el poderoso o el jefazo, pudiera haber sido lo que la hubiera metido en líos. En el otro extremo estuvo el ser razonable, porque la reacción igual a igual no pocas veces trae una réplica y todo se acelera; y el fuerte golpea con más fuerza y aplasta si puede.

Le repliqué que cuando actúan con superioridad o de una manera altiva, siempre entran las ganas de reaccionar y responder a ese nivel. Analía asintió, pero me volvió a indicar que lo mejor era no resistirse, no pelear y rendirse doblegándose. Lo que conseguiría con esa actitud era neutralizar el comportamiento de la otra parte. Me comentaba que se le cogía desprevenido al esperar contundencia en la respuesta, e incluso se quedaba desconcertado.

Los soberbios se piensan que es el final, pero solo es un primer paso de un plan más amplio, el cual hay que ir tejiendo mientras la otra parte piensa que la partida está totalmente terminada. 

Este era el plan. Doblegado en apariencia, firme en el interior. Sin razón para el enfado o la escalada de acoso y derribo, la otra parte no tiene argumentos para seguir diríamos que "golpeando" más y más. Al contrario, nos da tiempo y espacio para pensar cómo contraatacar en el momento y en la forma precisa. 

Su consejo era intentar siempre responder con inteligencia contra el bruto y la agresividad del poderoso. Eso sí, requiere autocontrol, porque debe ser una rendición aparente y una espera inteligente que no desprenda ninguna mínima pista de teatralización.

Le pregunté qué pensaba de salir huyendo, desaparecer y Analía me indicó que la rendición era mucho mejor que salir corriendo o huir. El riesgo de ser alcanzado siempre estaba, pero si te rendías tenías la oportunidad de quedarte cerca, ganar tiempo y flexibilidad en la jugada y, por lo tanto, poder seguir planeando un plan maestro que golpee de manera certera (de manera figurada).



En resumen, el poder no es fijo sino que siempre está en movimiento. El poderoso tendrá su parte del ciclo en decadencia. Por todo, en momentos de debilidad, Analía utilizaba la táctica de la rendición esperando el momento para levantarse de nuevo; disfrazaba su ambición, se curtía en la paciencia y el arte del autocontrol, y el momento exacto le permitía mientras la otra parte se pensaba todopoderoso y superior sacar partido en cuanto la decadencia aparecía en el rival.