"Si tenéis un minuto, intentad resumir vuestra pasado, brevemente, y sentiros orgullosos.


Después, enfrentando el maldito folio en blanco, dibujad vuestro futuro, con pasión, con ganas de hacedlo mejor.


Será vuestro mundo, vuestro camino..."

domingo, 30 de enero de 2022

MIRANDO HACIA OTRO LADO

"Los cielos nunca ayudan al hombre que no quiere actuar"


Sófocles (495AC-406AC) 

Poeta trágico griego.


René, con 84 años de edad, murió en París el pasado 19 de enero. Nadie se paró para conocer qué le ocurría a ese famoso fotógrafo suizo. 

Por miedo, por prisas, por apatía... No importa el por qué, el ser humano en general representado por los transeúntes que pasaban por la zona, mirando hacia otro lado, no se paró a socorrer a uno de tantos anónimos (famoso o no), ya que principalmente lo que más nos importa en estos días somos nosotros mismos, sin entender que siendo sociales necesitamos al otro, y salvar al otro es un paso a mantenernos en pie, tanto como conjunto como de manera individual.

Al final, cuando alguien se dignó a avisar a emergencias y la ambulancia llegó, nada se podía hacer, René estaba muerto. La causa: hipotermia severa. Solo el "tiempo" lo hubiera salvado del "tiempo".

Pero nadie actuó. Todo el mundo paseaba por allí mirando hacia otro lado.

Mientras Jose Manuel leía esta noticia reflexionaba sobre la situación actual. Se quedó solo un rato en su despacho, en silencio, pensando cuántas empresas golpeadas por La Covid, la crisis de los semiconductores, el problema de suministro mundial, etc... podrían morir y no precisamente por el golpe recibido.

Porque lo difícil no es diagnosticar que una empresa está en problemas, sino actuar para en primer lugar cortar la supuesta hemorragia y posteriormente operar y solucionar todo lo que ha provocado el mal de la misma.

Pensaba en los viandantes de París, pasando de largo, e incluso en alguno de ellos saltando por encima del pobre fotógrafo.

Era similar a lo que puede ocurrir en tantas empresas en las que nadie se ve responsable y aunque parezca que hace bien su trabajo, cumpliendo técnicamente con su puesto, tras ver como algo no va bien, simplemente miran hacia otro lado y pasan los días, las semanas, e incluso los años...

Antes de marcharse a casa, José Manuel reenvió la noticia a sus colaboradores más cercanos. 

Al día siguiente tuvo una serie de reuniones, intentando comunicar que necesitaba que nadie de su equipo fueran metafóricamente esos administrativos, ingenieros, soldadores, comerciales o directivos que corriendo hacia sus casas, al gimnasio, al bar o al teatro, dejaran en la acera, tirada, moribunda, a esa empresa con necesidad de auxilio.

No se trata de acertar siempre, ni siquiera de que cada decisión sea refrendada con un éxito asegurado, pero lo que nunca debería permitirse es pasar de largo, mirar hacia otro lado, en definitiva, basar nuestra vida en la inacción.

La vida no tiene precio, y cuando se actúa desde cualquier posición, por muy humilde que sea, es posible salvarla. Solo se trata de dar ese plus que se necesita, sobre todo cuando cualquier idea, cualquier mensaje que se mande o cualquier llamada puede hacer que la ambulancia llegue a tiempo, y el paciente se salve.



Esa es la diferencia; vivo o muerto. Y creo que merece la pena.

domingo, 23 de enero de 2022

IMPLICARSE ES COMPLICARSE

"Actuar es fácil, pensar es difícil; 

actuar según se piensa es aún más difícil"


Goethe (1749-1832) 

Poeta y dramaturgo alemán


Se celebraba como todos los años, el día de San Sebastián. El párroco del pueblo, hablando de la comunidad cristiana y refiriéndose a los cofrades en particular, nos indica que "implicarse es complicarse".

Ni que decir tiene cómo San Sebastián se implicó, y cómo se complicó.

Ya viendo en la calle la procesión en honor al Santo, no dejaba de darle vueltas al acertado comentario, pero creía que implicarse era necesario, no solo en el ambiente cofrade, sino en todos los ámbitos de la vida, incluido por supuesto el laboral.

Y sí, implicarse es complicarse, pero por encima de todo, implicarse es necesario.

Pensando quién pueden ser los principales valedores, los mejores comerciales y los impulsores de una buena imagen de nuestra empresa es posible que siempre acabemos pensando en los empleados. Y por ello, generar un proyecto que eleve su implicación es vital. Cuidar de nuestra marca pasa por cuidar de nuestro equipo humano, implicarlo y hacer que se sienta parte de ella, no solo durante la jornada laboral, sino en cualquier interacción social, ya sea en el ámbito del trabajo como en otras interacciones como pueden ser familia, amigos, vecinos o compañeros de la peña cultural o de la asociación gastronómica.

Cada persona que está incluida en un grupo o empresa es un altavoz, para lo bueno, y para lo malo. Y sus acciones y opiniones repercuten en la imagen y sobre todo, en el resultado de los trabajos que realizan, no quedándose en el mero cumplimento, sino dando ese plus tan necesario en este complejo y competitivo mundo global y cada vez menos cierto.

Pasaban los caballos que acompañan al Santo, después la Banda con esas trompetas que tanto y tan bien suenan (veo a Carmen, guapa, elegante, concentrada en su tarea, implicada), mientras pensaba como esto de la implicación no es tan simple, y no se trata de dar o tener una remuneración suficiente, y punto. Se trata de proponer varios niveles de implicación hasta llegar a una completa alineación del empleado con la empresa (o marca).

Subimos hacia la ermita, y me propongo recorrer este camino de niveles de implicación, de menos a más, a ver que sale:

En el mínimo está la obediencia. Está bien, voy, hago lo justo para que no se me despida, y a casa. Necesario pero no suficiente.

Lo hago, lo hago bien para que me paguen, y si tengo algo de prima o variable, me esfuerzo un poco más. No suficiente, pero mejoro los resultados de mi trabajo, y por ende el de mi empresa.

Nivel de responsabilidad: soy el responsable de esta tarea, soy un profesional, tengo que hacerlo bien, y lo hago. Bueno, esto va "in crescendo".

Adquiero la visión de que  mi tarea no es una actividad individual, sino que haciendo bien mis tareas consigo que los resultados de la empresa mejoren y yo iré bien, mis compañeros irán bien y mi empresa irá bien. Este tramo del camino es muy importante, es el paso de lo individual al valor común.

Y llegando a la meta, visiono a un profesional totalmente comprometido con el proyecto, estoy convencido que los intereses de la empresa son los míos, y viceversa.

Suena el himno de España, San Sebastián se recoge a descansar en su ermita, los caballeros bajan de sus caballos y se disponen a celebrar con un almuerzo que todo fue bien. Implicación. La comitiva se deshace, las familias se dispersan hacia sus hogares y la banda baja la cuesta con un hermoso pasodoble. 

Implicación, sin complicación. Todo fluye.


La mañana toca a su fin, me pregunto como conseguir llegar a nivel de alineación que indica una implicación máxima y se me ocurre trabajar en el compromiso de la empresa y el profesional, evaluar y mejorar de manera continua el desempeño y alinear toda la organización hacia una orientación de cliente interno y externo que permita eliminar el pensamiento de que la implicación es complicación, y pueda cambiarse por salvación.

domingo, 16 de enero de 2022

LOS CALCETINES MÁGICOS Y LA DIFERENCIACIÓN EN LA EMPRESA

"El mundo es un rompecabezas 

cuyas piezas cada uno de nosotros 

arma de diferente manera"


David Viscott (1938-1996) 

Psiquiatra y escritor estadounidense



Sabía que la competencia en el mercado era cada vez mayor. Las empresas trabajan a tope para poder estar por encima de los demás. Los clientes tienen cada vez más información y un acceso a ella cada vez más económico y fácil. Los mensajes de las marcas no se creen a pies juntillas de una manera tan sencilla como antes.

Y por todo, Javi volvía a darle vueltas a la necesidad de continuar con una estrategia de diferenciación. Era su prioridad, y no veía alternativa la de focalizarse en una estrategia de liderazgo en costes, tal y como habían desarrollado su proyecto invirtiendo en tecnología, personas y sobre todo, tras la manera que habían reforzado los equipos de innovación y desarrollo de producto.

No podían perder lo invertido, y sobre todo, el talento adquirido y formado durante los últimos años.

Estaban obligados a destacar sobre los competidores, y para ello debían lograr captar la atención, obtener el reconocimiento y además, desarrollar una alta dosis de fidelidad de la mayoría de los clientes.

Pero su equipo no se lo creía. Incluso su jefe ponía en duda si ese era el camino envidiando a competidores basados en la estrategia orientada a costes. Era una lucha contra todo y contra todos. Y un desgaste brutal. Su equipo no creía que estuvieran en un sector y tuvieran un producto que pueda diferenciarse del resto de competidores. No se ponían de acuerdo y lo peor, es posible que se quedaran nadando entre dos aguas, nadando en dirección contraria por tiempos, pero sin acercarse a ninguna de las orillas...

En estas estaba cuando llegó el regalo de su amigo invisible, nada más y nada menos que una media docena de pares de calcetines para recorrer este próximo año el Camino de Santiago.

Había pedido unos calcetines especiales, sin costuras, diferentes de los estándar para que el Camino no fuera algo insoportable a unos pies sensibles que requerían los máximos cuidados posibles.

Su sorpresa fue que no solo recibió unos calcetines sin costuras, sino que esta característica era una más entre otras muchas, y que habían preparado un conjunto de especificaciones que conseguían hacer posible que un producto que podría ser un commodity  fuera un producto diferenciado con características técnicas inimaginables.

Definían los calcetines como sin costuras, con doble rizo con efecto acolchado, talón y puntera reforzados, con franja central elástica para dar una sujeción buena al pie, con tecnología de control de flexión de pie y que evitaba arrugas, y por último, una estructura de baja densidad. 

En cuanto a las propiedades del tejido que habían desarrollado ad hoc indicaban como principales características las siguientes:

- Conductor de calor.

- Reflector del calor.

- Anti-estático.

- Anti-microbios. 

- Anti-olor.


Casi nada, pensó Javi. Si estos tíos son capaces de fabricar, diseñar y decir tanto de unos calcetines, nosotros no podemos estar condenados a no generar el enfoque en diferenciación iniciado hace tiempo.

El lunes tras las vacaciones llevó una de las cajas de sus ya famosos calcetines, les habló de todo lo que indicaba la marca y les retó para conseguir completar la especialización que habían iniciado en su nuevo proyecto. Les instó a concentrar sus esfuerzos en el nicho elegido de su mercado, con esas necesidades concretas que ese segmento necesitaba. 

Estaban cada vez más seguros que debían seguir completando el diseño de las características que su mercado pedía. Diferenciarse en las características de producto, ser capaces de generar unas entregas inmediatas, mejorando el servicio de su mercado y todo ello con una relación calidad precio que el mercado pague respecto al valor añadido que el producto genera en el cliente.

Y así se quedaron, pensando en innovar, adaptándose a compromisos con el medio ambiente y con la sociedad, generando una comunidad en torno a su nicho, escuchando al cliente y buscando nuevos segmentos donde crecer diversificando en mercados y productos adecuados a su tecnología de fabricación.


Javi estaba contento, disfrutaría en muchas futuras caminatas con sus calcetines de la suerte, sus pies se lo agradecerían, pero sobre todo, tanto su empresa y su equipo de trabajo nunca olvidarían las clases maestras recibidas por esos calcetines cuando triunfaran en el sector que les había tocado competir. 

domingo, 9 de enero de 2022

LA NOSTALGIA Y EL FUTURO EN UN AÑO PARA CONSTRUIR

"Añorar el pasado es correr tras el viento"

Proverbio ruso



Esa canción de la adolescencia, ese olor que nos lleva a cuando éramos pequeños, el finde en la playa con esos amigos que nos lleva a la libertad, el poder con todo, la vida en su esplendor sin preocupación alguna. 

Leí en su día que la nostalgia es una felicidad triste.

¿Triste porque ya no volverán esas vivencias?

La nostalgia nos invade porque creemos que lo pasado nos completó, y en la distancia nos parece que fueron momentos perfectos; y que no volverán...

Veo clara la nostalgia en el emigrante evocando su tierra madre, el soldado en el frente soñando con volver a casa, la joven (o el joven) pensando en su primer beso, el empresario en crisis viviendo sus primeros pedidos en el patio posterior de la casa de sus padres.

También aparece en mis pensamientos la figura de la nostalgia colectiva; ese negocio que siempre en el pasado fue mejor, ese país que no mira hacia delante, sino siempre se pone freno mientras camina solo mirando el pasado, y esa familia que solo recuerda ese coche, ese chalet y esas vacaciones que nunca volverán. 

No somos los mismos, no estamos en el mismo lugar y no están todos los que éramos. Pero siempre debe de haber sitio para crear y creer en nuestro futuro.

A la vez me recordaba que no existen los oasis perfectos, ni los paraísos. Solo los que inventamos en nuestra memoria. Y sí que hay personas que son capaces de evocar hacia delante, visionar una meta que mejora su situación, e incluso su pasado. Pero de estos hay pocos. El lamento, la tristeza, el quejío (como diría un amigo), está a la orden del día, y todo lo demás, que cuesta trabajo, energía y agudizar el ingenio, mejor que nos lo den hecho desde otro lado.

Gracias a Dios la memoria, el tiempo y la distancia, mejoran nuestro pasado. Se eliminan detalles y la historia se suaviza, se mejora y se deja sin imperfección alguna. Y claro, al compararlo con lo actual, siempre gana.

No es malo recordar lo pasado. Es más, hoy somos lo que hemos vivido, aprendido y absorbido de nuestras experiencias, y de nuestros mayores, entre otras cosas. Pero si el lastre debe salir de la nave para seguir avanzando, no debemos abrazarnos al mismo.

Recordarlo sí, pero no envejecer mirando al retrovisor, admitiendo que nada podemos hacer por el camino que nos queda.

Y mirando hacia el futuro no podemos caer en la tentación de pensar que no encontraremos experiencias similares o mejores que en el pasado. Nada más incierto. Nos queda mucho y bueno por vivir, pero tenemos que empezar a construir desde casi la nada, a lo sumo los cimientos; lamentándonos no se levantan de nuevo los muros que nos darán abrigo, ni los proyectos que nos generarán riqueza y bienestar.

Idolatrar al pasado es sencillo y fácil. Es puro, transparente, incambiable. No genera incertidumbre ni ansiedad. Ya pasó y nadie lo puede tocar, ni retocar.

El futuro es amenazante, el presente desagradable, y el pasado suavizado nos dejó una huella emocional que nos ancla en él como si nada pudiera mejorar esas vivencias.

Debemos perdonarnos, aunque no olvidar. Se trata de no consumir tanta energía dedicándosela al pasado para reservar la que necesitamos para soñar el futuro y sobre todo, vivir el presente.

No debemos usar la nostalgia cuando suponga un peso que no podemos cargar en el viaje, aunque es buena receta reconstituyente en momentos bajos que nos recuerden que de todas salimos en el pasado, nuestro pasado.

Apoyarse en la añoranza, en su justa medida, sin sobredosis, puede ser bueno para aumentar la autoestima, sentir que tenemos una identidad valiosa, bonita y que nos ha forjado tal y como somos, tanto a nosotros como lo que hemos podido marcar en la educación de nuestros descendientes.


El pasado valió la pena pero no nos salvaguarda del presente, ni sobre todo, escribe el guion de nuestro futuro.

Vive hacia delante, me dije, y me lancé a vivir este nuevo año cargado de ilusión y de aventuras.