"Si tenéis un minuto, intentad resumir vuestra pasado, brevemente, y sentiros orgullosos.


Después, enfrentando el maldito folio en blanco, dibujad vuestro futuro, con pasión, con ganas de hacedlo mejor.


Será vuestro mundo, vuestro camino..."

domingo, 15 de mayo de 2022

COMPETENCIA INTERNA Y EQUILIBRIO

"La vida no es aceptable a no ser que el cuerpo y el espíritu vivan en buena armonía,

 si no hay un equilibrio natural entre ellos 

y si no experimentan un respeto natural el uno por el otro"


D. H. Lawrence (1885-1930) Novelista británico



Jaime se sentó en mi despacho y tras tratar el informe resumen del mes anterior, me comentó que cada vez llevaba peor el continuo enfrentamiento con Jesús. 


Me contaba, aunque yo casi siempre presenciaba las disputas, que estaba harto de aguantar su estilo y su manera de funcionar; nunca se fía de nadie, todo hay que demostrarlo, nunca queda satisfecho de los estudios previsionales aunque sean al detalle y expriman el dato al milímetro. Además, su estilo de dirección no es nada aconsejable en los tiempos que corren.

Me preguntó si de verdad quería tener en el equipo de dirección a gente como Jesús y entiendo por el gesto de su cara que no se esperaba mi respuesta.

Por supuesto.- le dije; Eso es como preguntarme si me gustaría que no existieran competidores en nuestro mercado.

Creo en la competencia, y en código interno, hemos de reconocer cuánto de importantes son las opiniones contrarias, sobre todo cuando se deben tomar decisiones muy, pero que muy importantes para el devenir de nuestras empresas.

Por otro lado, le dejé también claro que no estaba bien hablar de Jesús ya que no podía defenderse; simplemente no estaba delante. Es una norma muy sencilla. No hagas con los demás lo que no te gustaría que te hagan a ti. 

Recordé una buena lección que recibí en mi primera empresa, cuando me quejé también por un compañero que no me cuadraba para nada. Siempre estaba en desacuerdo con mis criterios a la hora de gestionar a los compañeros del departamento de inyección. Por mi parte, les intentaba dar espacio y más cancha en definitiva a la hora de decidir temas de producción. En cambio, este colega siempre intentaba imponer protocolos, procedimientos cerrados, etc...

Antagónicos total en la manera de gestionar personas. Me sacaba de mis casillas. Pero mientras yo pensaba que esa forma de dirigir era como si estuviéramos en el pleistoceno y nos podía llevar a la ruina, para él, la supuesta libertad de movimientos que yo promovía acabaría más pronto que tarde con la empresa tal como la conocíamos. Sin orden hay desorden, era su máxima.

Volviendo a lo que me enseñaron sobre la riqueza de la disparidad de opiniones, tras una reunión bastante acalorada, ya en el despacho de mi antiguo jefe, le comenté que no veía la hora que echara al compañero.

Pensaba que me iba a dar la razón, pero en cambio su respuesta me dejó un aprendizaje que no olvidaré nunca. En resumen, no solo me aseguró que nunca lo despediría, sino que además había menos posibilidades de que eso pasara mientras yo estuviera en la empresa.

¿Por qué?.- me preguntó Jaime.

Muy sencillo. Nos pasa algo parecido a nosotros en particular, como a cualquier empresa en general. Siempre necesitamos equilibrio, y si por ejemplo, solo me quedo contigo y con profesionales que piensen como tú, seguro que acabamos con un negocio sin rentabilidad. Necesito a ese compañero que tanto te molesta y al resto del equipo, tan diferentes y necesarios para mantenernos a flote.

Es fundamental que no lo hagas solo a tu manera, con una única visión, de esta forma llevaríamos a la ruina cualquier negocio. Precisamente el contrapunto de gente como Jesús nos mantiene en equilibrio y nos permite crecer. Puede que él piense lo mismo sobre ti, y ninguno tenéis razón.

Jaime me escuchó atentamente y entendió el mensaje. Sin competencia, solo rodeado de los temibles "yes-man", en definitiva sin contrapesos, en superficie todo parece que va como la seda, pero en el subsuelo, los cimientos están destruyéndose, lentamente y en silencio, y cuando quieres darte cuenta, la ausencia de diferentes colores hace que el proyecto se desgaste, en monotono, acabando casi siempre en la ruina, o en el mejor de los casos, con los responsables fuera de la empresa.

Valora al competidor, mejora tu equipo con diversidad de opiniones y diferentes formas de dirigir y trata que nadie imponga nada. Las conclusiones deben estar enriquecidas por un debate transversal, sano y de un valor superior que si solo una persona o una única dirección sometiera al equipo en base a su poder y no a la autoridad que siempre facilita que todos aporten y nadie eclipse a nadie.


domingo, 8 de mayo de 2022

RESPETO Y LIDERAZGO

"El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan"


Karl Marx (1818-1883) 

Filósofo y economista alemán


Le pregunté a mi amigo Carlos por su nuevo jefe, y me sorprendió cuando me devolvió una respuesta que no esperaba: "Es un gran líder, conoce muy bien el sector en el que se maneja, pero sobre todo es un director extremadamente respetuoso con cualquier persona de la organización, independientemente de su puesto en el organigrama".

"Extremadamente respetuoso".- me repetí a mí mismo.


Y es que muchos piensan que estar en lo alto de la estructura clásica jerárquica está reñido con la humildad, el respeto y la generosidad; pues no, todo lo contrario.

Se ve claro a la hora de tratar a un superior de alto rango. En estos casos se da por hecho que respetar a esos grandes jefes tanto a la hora de conversar cara a cara como en reuniones es algo natural.

Me dio por pensar en el tema y me di cuenta que muchos de los jefes con los que normalmente nos codeamos suelen tratar a sus equipos mal o con descortesía, dureza y en definitiva malos modos, pero en el momento y lugar que aparece alguien (de la organización o de fuera de ella, como un cliente) para ellos "importante", saben tratarlos con mucho respeto, de manera extremadamente respetuosa diría yo, como indicaba mi amigo.

En definitiva, no es que no conozcan la manera de comportarse de manera respetuosa, sino que no lo hacen con todo el mundo, pasando por el filtro y separando los que se merecen ser tratados con respeto y los que no; eso sí, según ellos. 

Si recordamos como nos han tratado a cada uno de nosotros, y alguna vez nos ha tocado un jefe irrespetuoso, pues ya me diréis, pero a este tipo de jefes creo que nunca lo acabaríais presentando como un buen líder. Por todo, podemos definir el respeto como una de las características principales que debiera tener un gran líder.

Respeto y atención, sin ninguna selección previa sobre las personas con las que interactuamos, sin duda serán dos comportamientos que harán elevar el compromiso que nuestra gente tendrán con nosotros y sobre todo, con nuestro proyecto, del cual ellos son  parte del mismo.

Seguía pensando en lo que Carlos había comentado, y me di cuenta que ese trato de respeto a todos los niveles era algo que debería costar mucho esfuerzo si no estabas acostumbrado, pero es que el liderazgo requiere mucho sacrificio, y para llegar a ser un buen líder lo primero es decidir si se está dispuesto a dar lo mejor de si mismo por todas las personas que están a tu cargo, y no solo pensar en uno mismo.

Recordé cómo un jefe me indicó una vez que solo respetaba a quien se lo merecía o a quien se lo ganara. Desde ese momento, lo he escuchado muchas veces: "lo respetan mucho, pero es que se lo ha ganada con su trabajo".

Entonces, ¿el respeto hay que ganárselo? ¿Se nace sin el derecho a que nos respeten? Por mi parte creo que no. Nadie se merece un trato irrespetuoso y sobre todo, cualquier problema de comportamiento debe afrontarse en los diferentes miembros de nuestro equipo con respeto, generosidad y actitud de resolución del problema en conjunto, evaluando las circunstancias y los motivos que han derivado en ese comportamiento.

Solo por ser parte de un equipo, de un proyecto, de un departamento y de una empresa, asociación o grupo se merecen un respecto. Los líderes deben tener un interés personal en que las personas que dirigen tengan éxito. El éxito de cada integrante del equipo es el éxito del líder. 

Y no olvidemos que una de las tareas del líder es ayudar a conseguir el éxito de los suyos. Por tanto, tratar mal al equipo dificulta el camino hacia tu propio éxito, alejándote del mismo.



Me despedí de Carlos, agradecido por la tarde que habíamos pasado, su compañía y la inspiración que siempre provocaba en mí, cada vez que teníamos la oportunidad de charlar y compartir vivencias. Y por supuesto, trataré a los demás con respeto, como si fueran importantes, porque en realidad, lo son.

domingo, 1 de mayo de 2022

TAREA, RELACIONES HUMANAS Y EL SECRETO DEL EQUILIBRIO

"No es tarea fácil dirigir a hombres; 

empujarlos, en cambio, es muy sencillo"


Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio


Habló sobre la importancia de las personas un par de veces durante la comida, pero cuando se marchó, tras el café, el director de recursos humanos me indicó que era el directivo con más rotación en su departamento de toda la empresa.

Me dejó pensativo el comentario, por ello, tras cerrar otros temas, la post-comida versó alrededor de temas de liderazgo. 

Liderar es conseguir que las personas de tu equipo se orienten hacia el cumplimiento de la misión, alcanzando objetivos comunes con un alto nivel de compromiso por parte de todos los colaboradores.

Pero cuando se trata de conseguir que la gente  haga cosas, y bien hechas, la clave está en manejar el arte de equilibrar tarea y relación humana, y por desgracia, los jefes tienden a desequilibrar la balanza a favor de una u otra; en definitiva, el desequilibrio nada aporta para el buen desempeño o la deseada y necesaria productividad que hace del negocio una empresa rentable.


El jefe extremo centrado en la tarea, con un mínimo o nulo cuidado de las relaciones tiene un claro síntoma en cualquier empresa. Se detecta a la legua, pues la métrica que hace saltar vía récord en negativo por los aires siempre es la rotación del personal a su cargo. Y no solo eso, pues en una encuesta de clima laboral se vislumbraría rebeldía, el nivel de calidad sería bajísimo, no existiría ningún compromiso en el equipo y el bajo nivel de confianza en conseguir los objetivos propuestos llevaría a una auténtica debacle a cualquier proyecto.

Pero no significa que la tarea no sea importante, ni mucho menos. Lógicamente unas operaciones eficientes son vitales, ya que si se descuidan mediante una total orientación hacia las relaciones humanas no se alcanzarán las metas y el liderazgo quedará ciertamente en entredicho.

Como todo en la vida, en el equilibrio está la virtud. 

Y en estas estaba pensando, ya de vuelta a casa, cuando entendí el por qué los ascensos de personas que realizan muy bien su trabajo, gente en definitiva orientada a la tarea, suele fracasar al llegar a puestos de liderazgo y coordinación de equipos de trabajo.

El poder sin mesura acaba con las relaciones humanas, y si las relaciones no funcionan, pocos equipos, departamentos, empresas o incluso grupos de amigos y familias funcionarán.

La empresa va de construir tareas, sí, pero éstas se construyen de manera sostenible en el tiempo a base de relaciones con todos los stakeholders que forman el ecosistema de la empresa, además de con los accionistas y/o propietarios. Clientes, empleados, proveedores, y el ámbito social alrededor de la empresa necesita de mucho más que tareas, procedimientos y procesos. 

Imaginemos que no sabemos gestionar la relación con un cliente, y el mismo, al no sentirse atendido en cuanto a sus necesidades decide probar y cambiarse a la competencia; nada peor nos puede pasar que perder clientes por no entender sus verdaderas necesidades. Nuevamente la tarea es importante, pero la relación nos debe dar avisos de que algo o mucho debemos cambiar, además de ser capaces de prevenir deterioros o posibles malestares en cuanto a las especificaciones o el servicio.

Lo mismo ocurre con no atender las legítimas necesidades de empleados. Malestar, desgana, desmotivación y bajo nivel de compromiso que llevará a una espiral de tareas mal ejecutadas, también con una alta exigencia de vigilancia y controles que en lugar de ayudar, alimentarán el empeoramiento de las relaciones.

Pensando en los accionistas, llegué a la misma conclusión. Qué ocurriría con las relaciones si no se cubren sus necesidades de dividendos y el retorno esperado de su inversión ni llega, ni se le espera.

Proveedores, empresas financieras y distribuidores, todos deben cuidarse en tiempo y forma, tanto en tareas como en relación. Cualquier cara de ese prisma que forma la organización tiene esa necesidad de equilibrar una balanza que no para de mover el punto de apoyo. Nada fácil esto del liderazgo y cuanto responsable dedicado a focalizarse en uno u otro extremo, obsesión por la tarea o relaciones al máximo olvidando resultados.


A estas alturas lo tenía claro, si el trabajo lo hacen las personas, es imposible realizarlo de manera eficiente y bien en el momento que descuidas las relaciones humanas. Pero entonces, ¿Cuál era el ingrediente más importante para conseguir que una relación funcione sin erosionar la calidad de la tarea?

Llamé a un buen amigo, que además de ser un auténtico profesional, si tuviera que jugármela a una sola carta, diría que es el mejor jefe que he tenido nunca, y tras contarle un poco lo que ocupaba mis pensamientos no dudó en responderme a la cuestión:

"Confianza. Ese el el principal ingrediente en el que basar la receta que necesitas". 

Y está claro que tenía razón. La confianza es la base sobre la que cimentar los distintos elementos que configuran una sana relación. Si nos paramos a pensar, solo mantenemos buenas relaciones con personas en las que tenemos plena confianza. 

Un matrimonio sin confianza acaba roto. 

Una familia sin confianza se desestructura. 

Un país sin confianza acaba en crisis. 

Una empresa sin confianza puede que acabe arruinada. Y así sucesivamente...



Ya por la noche, me fui bastante cansado a la cama. No podía dejar de pensar si nuestros esfuerzos eran suficientes para mantener un negocio rentable en un ambiente tan hostil e incierto. Concluí que teníamos que mantenernos firmes, buscar el equilibrio que nos mantuviera en pie, y con la responsabilidad y el compromiso adquirido, generar nuevamente  confianza e ilusión en todos los actores que dependen o de los que dependemos en esta gran obra que tanto a nivel particular como profesional nos ha tocado actuar.


domingo, 24 de abril de 2022

ANDANDO SOBRE CRISTALES COMO CURA DE HUMILDAD

"La Humildad no es más que el conocimiento verdadero de ti mismo 

y de tus limitaciones. 

Aquellos que se ven como realmente son en verdad 

sólo pueden ser humildes"


Del libro La Paradoja, de James C. Hunter


Era la tercera etapa, la etapa reina, y en su cabeza y en su cuerpo le repetía la famosa frase "llueve sobre mojado".

Los dos primeros días había empezado la jornada con el cuerpo y los pies en buen estado, aunque ya el segundo, al llegar la tarde la cura de los pies había sido algo más concienzuda. Compeed por aquí, crema, tiritas por allí, esparadrapo, más crema...

Hoy  se notaba que era diferente; quedaban los treinta kilómetros completos por delante y desde el principio, aun habiendo procurado protegerse las heridas, cada paso era como apuñalarse las ampollas; dos pinchazos en el izquierdo, tres en el derecho.

Cuando uno de los chicos le indicó que por qué no iban más rápido, se revolvió y no sin genio, que aun con dolor le quedaba algo, más bien poco si hay que ser preciso, le dijo: "voy como andando sobre cristales, no te digo más".

Y así llegaron hasta la zona donde habían quedado a desayunar, coincidiendo nuevamente con grupos de peregrinos ya conocidos desde que el domingo anterior montaran en el tren, desde Madrid, camino de Sarria. Era el Albergue O Abrigadoiro, y en el mismo se colocaron un buen desayuno: tostada de pan gallego con aceite y tomate, café con leche y zumo de naranja natural. 


Nuevamente la mochila a la espalda, y una vez sellada la credencial, visitaron la Igrexa de San Xiao do Camiño y volvieron a ponerse en marcha. Él sobre esos cristales que a estas alturas, sin duda, serían fieles compañeros durante toda la jornada, pensando que llevaban entre cuatro y cinco kilómetros ya, y que sólo les quedaban diez para Melide, donde sin duda les esperaba un buen almuerzo de pulpo con cachelos, seguro que reparador para lo que les restaba de camino hasta la localidad de Arzúa.

El dolor de pies, como cuchillos actuando en las cinco heridas, seguía actuando en su cabeza, no dejándole pensar en lo que llevaban caminado, sino en todo lo que aún le quedaba, que en situaciones normales, en casa, en sus paseos de domingo, no era mucho, pero que ahí, ahora, en esas circunstancias, se le antojaban eternos. Casi imposibles de culminar.

Había que seguir, había que llegar, era todo lo que se repetía en su cabeza mientras atravesaban preciosos bosquejos, riachuelos, puentecillos de piedra y algún que otro pequeño salto de agua. Además, poco a poco, la lluvia fue abandonándolos, dejando unas nubes que provocaban un camino fresco, idóneo para el paseo.

El camino era precioso, y llegar a Melide, lo dicho, reparador. Pulpo e Ibuprofeno, además de una nueva disposición de aceite para enriquecer la piel de esos pies doloridos, fue el combustible para la segunda parte de esta retadora etapa reina.

Uno de los peregrinos que formaban este grupo se volvió y le dijo: ¿qué?, a lo que respondió:

 "Una cura de humildad en toda regla".


Y sí, la cura de humildad fue el aprendizaje principal durante esa etapa entre Palos de Rei y Arzúa.

La cura de humildad le ayudó a dejar de pensar en él y comenzar a pensar en sus amigos, los cuales se merecían que llegara con ellos, a la vez, con su mochila, en base a un compromiso adquirido nada más y nada menos alrededor de un año antes. Y ese compromiso es el que le llevó a conseguir terminar esa jornada.

Aprendió que ser humilde no es signo de debilidad, sino todo lo contrario. Ser humilde es ser auténtico, sin pretensiones ni arrogancia. Eliminar el egoísmo y el solo preocuparse de uno mismo. Pensar en el resto del grupo. Los egos realmente ponen barreras entre la gente y piedras en el camino. Al final, sin una actitud humilde, la gente tiende a aburrirse y te deja solo. Al contrario, la arrogancia es poco honesta ya que nadie lo sabe todo y puede él solo con todo. 

En definitiva, lo que se aprende con una buena cura de humildad es que nos necesitamos unos a los otros. Lo contrario, la gran mentira, es que podemos/debemos ser autosuficientes y que es mejor no depender de los demás.

Y el Camino es un Maestro que enseña mucho y bien. Los "cristales" actuaron y dieron cuenta de cómo el compromiso está por encima de los egos personales. Y funcionó lo que ya es un mantra: "el camino es la meta".

Somos lo que somos gracias a los demás. Pensó en sus compañeros de Camino; todo lo que habían trabajado para que estuvieran allí; permisos, agendas, vacaciones personales, sacrificio, lista para llevar, credenciales, reservas tren y alojamientos, camisetas ad hoc, mochilas, botellas...

Pensó en sus padres, en su mujer, en sus hijos y hermanos...

Pensó en los sanitarios, en los profesores, en sus jefes, en sus colegas...

Nada podía hacerse solo y todo era posible gracias a los demás.

Y todo esto le dio fuerza para seguir y cumplir su compromiso, culminar la etapa y culminar el Camino.

domingo, 3 de abril de 2022

ACTITUD

"Demasiado tarde comprendí 

que no es posible esperar a ser perfecto, 

que hay que salir a la vida 

y caerse y levantarse como todo el mundo"


Ray Bradbury (1920-2012) 

Escritor estadounidense




Jairo se sentó con Matías (Mati para los amigos) después de la actuación de la tarde anterior.

Mati no había salido muy bien parado tras el estreno de la obra; vamos, la mala pasada de los nervios sumado a los problemas que no cesaban en casa lo habían dejado a falta de 10 minutos de obra lo que se dice "en blanco"; sí, totalmente en blanco.

No pudo articular palabra, siendo tal la parálisis de sonido y movimiento corporal (si no contamos el temblor que poco a poco, iba in crescendo en todo su cuerpo), que una vez su director y amigo detectó que no reanudaría la obra, inició los aplausos y, gracias a Dios, el resto del teatro le siguió dando por terminada la actuación.


Tras salir del shock, Mati le dijo durante la cena que era la primera y la última vez que trabajaría a ese nivel, que no actuaría en ese tipo de obras y ese  tamaño de locales nunca más, e incluso que pensaba que debía cambiar su carrera sin más dilación después del fracaso de la función.

Pero Jairo, que conocía muy bien las aptitudes de Mati, así como sus ganas de vivir en y para ese mundo tan fantástico como es el de las artes escénicas, no estaba dispuesto a que un pequeño traspiés, normal durante la etapa de aprendizaje en la que las caídas son mucho más numerosas que los caminos llanos y sencillos, truncara el futuro de su gran amigo.

Le preguntó si sabía cual era su obra favorita y la que mejor ejecutaba, indicándole Mati que sí, que era El Gorila, basado en el cuento "Informe a una academia" de Franz Kafka, escrito en 1917, y que fue adaptado al teatro por Alejandro Jodorowsky. Este monólogo muestra la lucha interna que prevalece entre un simio y el hombre, haciendo una crítica social a la pérdida de la libertad y a la misma vida cotidiana. Es una obra que habla sobre la ausencia de la libertad a través de la voz de un animal.

Efectivamente, esa era la obra con la que Jairo pasó de ser uno más de tantos a la fama. Pero lo que Mati no sabía era que también había sido su primer fracaso en público, algo parecido a lo que le había pasado a él la tarde anterior.

Pero su actitud ante una mala función fue la de superarse en la siguiente. Además, decidió que El Gorila sería su obra de referencia, su bandera, su buque insignia, y si había sido el que le había dejado tendido en el ring, desde ese momento sería el que le catapultaría a la fama. 

Y así fue.

Su actitud siempre le acompañó con un alto nivel de expectativas respecto a su rendimiento. Y nunca se falló desde ese momento a sí mismo. La vida le volvió a tirar al suelo, por supuesto, y cada vez que un problema le llevaba a besar la arena, nuevamente se levantaba para mejorar las condiciones y cambiar su forma de hacer para esquivar los elementos que provocaban los mismos.

Aprendió y quiso que Mati lo supiera; a igual aptitud intelectual, física, etc..., las actitudes con un alto nivel de expectativas generan unos outputs más generosos y de mayor calidad.

Nunca le faltó la esperanza de triunfar; y lo siguió, y lo siguió hasta que se convenció de que lo conseguiría. Y no se trata de tener la visión ingenua de creer que todo irá bien, no, sino de creer que se tiene tanto la voluntad como la clave de llevar a cabo los objetivos que cada uno se marca, cualesquiera que ellos sean.

Actitud.

Actitud de creer que se conseguirá llegar a la meta; cada uno a su meta particular. Y si Mati disfrutaba con y a través del teatro, una mala pasada de la mente, el quedarse en blanco la primera vez que tenía ante sí más de trescientas personas, no debía ser el detonante de cambiar su sueño por, porque no decirlo, cualquier vida, camino o trabajo que no era el suyo, pero que podría tomar si dejaba el que él verdaderamente amaba; su verdadera pasión.

Jairo siempre tuvo un alto nivel de expectativas sobre sí mismo, una gran capacidad de motivarse, de sentirse lo suficientemente capaz de encontrar la forma de resolver las encrucijadas que la vida le disponía, alcanzando, no sin problemas, los objetivos propuestos. 

Siempre, con su actitud retadora, se aseguraba de que aun atravesando tempestades los temas mejorarían, de ser flexible para variar las formas de hacer, cambiar con imaginación y constancia los métodos para llegar, y algo que es muy importante, dividir las tareas complejas en más simples, más cortas, más sencillas, y más manejables para conseguir cada uno de los retos que él mismo se autoimponía.

Esperanza, actitud que no se rinde a la ansiedad, no cede ante el derrotismo de un golpe, de esos que no faltan ni faltarán en el deambular por la vida, o la depresión que nos provocan tropiezos, dificultades o grandes contratiempos. Eso es lo que Jairo recomendó con fuerza a su amigo Mati.

Esperanza.



No sé vosotros, pero en un momento, año, trienio o nueva era, ya no se sabe cual es el ámbito temporal de este entorno hostil, llamado por algunos VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo), se necesitan directivos, compañeros, familiares, amigos, ya sean mayores y/o adolescentes que crean en sí mismos y en los demás, con actitud de esperanza de que sacarán adelante sus proyectos individuales y sobre todo sus proyectos como sociedad, ya que la humanidad necesita futuro, futuro cargado de esperanza y optimismo, por lo que invito a impulsar a los jóvenes hacia un futuro mejor desde la comprensión del error, y ojalá usen el error, con actitud positiva y cargados de esperanza como resorte, palanca de cambio o activador de lo que será un mundo mejor para ellos, y por ende, para todos.