"Si tenéis un minuto, intentad resumir vuestra pasado, brevemente, y sentiros orgullosos.


Después, enfrentando el maldito folio en blanco, dibujad vuestro futuro, con pasión, con ganas de hacedlo mejor.


Será vuestro mundo, vuestro camino..."

domingo, 7 de enero de 2024

PERFECTO, ÓPTIMO, NECESARIO O SUFICIENTE

"Nunca se alcanza la verdad total, 

ni nunca se está totalmente alejado de ella"


Aristóteles

(384 AC-322 AC) Filósofo griego




Charlaba con Jaime sobre su obsesión por la búsqueda de la tarea o el trabajo perfecto. 

Era su naturaleza. Él hablaba de optimización, búsqueda de eficiencia, etc... pero yo lo veía como lejos de esa supuesta optimización cuando la tarea se volvía algo así como rizar el rizo, rizarlo y volverlo a rizar...


Ya de pequeño, contaba, para él era un suplicio como su cabeza pensaba en cómo minimizar las veces que recurría al armario para buscar la ropa que tocaba, cuántas veces iba a la nevera mientras preparaba la merienda, pensaba y calculaba los metros recorridos por casa y día, y muchas más métricas que se me antojaban cercanas a la manía por medir todo cercando a la misma obsesión. Cuánto comía, cuánto tardaba, cuántas veces se reunía con sus amigos, cuánto leía, cuánto visitaba tal museo, cuantas pelis veía por temporada, etc..., etc...

Pero en el trabajo todo se complicó. Cada posición tiene unas herramientas y unas necesidades para que la observación, la tarea y la respuesta sea adecuada al puesto o situación. Desde una visión general, panorámica, a vista de pájaro hasta una visión en detalle con un microscopio profesional; todo ello pasando por vuelo rasante, a simple vista y/o con lupa de aumento 3x ó 10x a lo sumo.

Para mí, demasiado es siempre demasiado. Y sobre todo, en un mundo dominado por la entropía, en la que nos toca siempre vivir luchando contra el caos, el desorden. El pasarse de lo correcto es un desgaste de energía que nos aleja del éxito. No hay tiempo ni vida para tanto, por lo que cuando se llega a lo que el mundo define como suficiente, toca darlo como acabado y a otra cosa, mariposa.

"Demasiado, correcto y suficiente".- pensé. Tres grados subjetivos y difíciles de definir para eliminar riesgos y alcanzar la ansiada e imposible certeza.

Cayó la pregunta de: entonces, ¿Cuál es la forma óptima de optimizar? La respuesta es saber definir lo que se denomina utilidad. Para lo que sirve. Y Jaime me preguntó entonces (se la dejé botando, entiendo) sobre si era útil la sobremesa que estábamos teniendo. ¿Cómo medimos la utilidad de una sesión de tarde tras una buena comida con buenos amigos maridada con unos buenos refrescos y mejores personas?

Y si lo suficiente es mejor que lo óptimo, ¿Cómo se puede navegar hacia los suficiente en un mundo imperfecto en cuanto a relaciones personales, trabajos, familia, amigos, enemigos? ¿Qué es perfecto? ¿Qué es lo óptimo? ¿Qué es lo necesario? ¿Y lo suficiente?


En un mundo que la correcta toma de decisiones, en tiempo y forma, marca la diferencia, las personas detallistas y perfeccionistas sufren y se autogeneran una ansiedad por disponer de muchas opciones a su alcance donde apuntar. Se introducen en situaciones de parálisis por análisis. Se trata de tener "La respuesta", como la única, la suprema, y yo les diría, "la que no existe". O el humano no la puede encontrar como única.

Lo peor es que lo óptimo suele caer en rigidez. Y en un mundo VUCA se nos pide todo lo contrario: FLEXIBILIDAD.

Comentamos la paradoja de la elección correcta. Lo perfecto siempre es enemigo de lo bueno, y la obsesión por mejorar la obra, elegir lo mejor, optimizar hasta el límite es y será siempre una barrera para romper las cosas y avanzar en un mundo que nos pide innovación.

La norma está clara: "si se pierde flexibilidad, hay que dejar de optimizar".

Según la situación debemos asumir que tenemos que vivir/trabajar en marejada, o al menos en marejadilla. Debemos darle mucho valor e importancia a lo suficiente. No arregles lo que ahora funciona. Si duermes con ese ruido de los vecinos de al lado, no insonorices la habitación, porque cuando toque dormir fuera, en ese hotel, la insonorización no irá contigo y puede que te acuerdes de no haber convivido con ese tabique normal pero no perfecto.

Fundamental saber discernir cuándo tiene sentido optimizar, porque la situación lo requiere, y cuándo hay que dejar las cosas estar. Eso lo da la madurez, o el olfato, según los casos. A veces es innato, otras lo genera la experiencia. Porque es cierto que no todo vale, en plan boceto. 

Y por otro lado convenimos también que es necesario una serie de ejecuciones estructurales a modo de cimentación y pilares en nuestras vidas, tanto en lo personal como en lo laboral. Y tanto la base como los pilares deben estar lo suficientemente optimizados para sustentar todo lo demás que nos viene y vendrá. Se trata de disponer de sistemas que usaremos para protegernos de nosotros mismos y de nuestro entorno. En este caso, el acercarse al óptimo sí que es útil, y sí que es necesario para asegurar contenido y continente. El soporte debe ser y estar bien estructurado y estudiado.





Nos despedimos y llegué a casa debatiéndome entre la perfección y lo aprobado por los pelos: 

            ¿dónde dejar de actualizar la obra?

                                ¿hasta qué detalle será necesario definir?

                                                                                         ¿óptimo o suficiente?


Como todo en la vida, el equilibrio es vital, y no los extremos.

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